2.11.11
Calavera, por Athena Nieves
A Dante la muerte un día
se le acercó por detrás
para ver lo que leía
versos rimas y demás.
Dante ni se percató
la huesos muy traviecilla
ni siquiera lo tocó
ni le hizo una cosquilla.
Porque pensó, muy certera
que un chance más debía darle
para que escriba mil libros
todos de amor y romance.
Y se fue sin despedirse
sin decir al rato vuelvo
y el chico sigue enfrascado
a toda hora escribiendo...
..
12.8.11
Memoria incendiada, de Berónica Palacios
El acto de evocar es una constante en cada una de las estaciones: se buscan evidencias para comprender la incertidumbre del presente: en la piel del amante, en el hijo, en las sensaciones de infancia, en sí mismo… y parece que a nada se llega. Busco y solo encuentro un cofre de memorias fingidas, dice la poeta en uno de los versos, reconociendo que no todas las cicatrices del presente se encontrarán en el pasado, pues la memoria es también ingrata y escurridiza.
Aunque este andar a la deriva ocupa gran parte del libro, hay también momentos de plenitud. Ambos son intensos y se alzan con los cinco sentidos, pues Memoria incendiada es un golpe de vida para el lector y la palabra se manifiesta como un agente de pulsaciones: el deseo, la soledad, el hambre, la enfermedad, el placer, la belleza, el dolor y otros dignos de perpetuarse en la poesía.
Para quienes gustan de la literatura emocional, abrir estas páginas será sustancioso. Es un recuento de "incendios" que llagan la piel, una pausa en el mundo para arrojar la palabra que desgarra, los anhelos de infancia, el despiadado refugio familiar y todo aquello que no es resuelto sino en el verso desnudo: aquel que palpita. Memoria incendiada es, entonces, un acto de poesía vital, sin retóricas inecesarias.
La consigna y el milagro, de Julio César Aguilar
En este libro, Julio César Aguilar extiende un mapa de la infancia, en el que la poesía es el regulador de los emisarios que proceden de la experiencia individual y arrojan a media voz sus vértices: el dolor y la alegría, en un discurso escrito en voz baja, sin los aspavientos de algunos poetas contemporáneos. Reconoce que el mundo personal no se construye con certezas, sino con interrogantes en las cuales habitan sombras y luces. No es un mundo que se explica, sino un mundo que se describe
La consigna y el milagro ha sido traducido a varios idiomas. Ahora Ediciones Papalotzi presenta esta versión español-árabe de la poeta egipcia Omnia Zakaria Amin.
Julio César Aguilar (1972) es poeta, editor, ensayista y traductor. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, polaco y persa. Es autor de Rescoldos (1995), Nostalgia de no ser mar (1997), El desierto del mundo (1998), Orilla de la madrugada (1999), Illuminated Mysteries/Misterios iluminados (2001) Una vez un hombre (2004) y Transparencia de lo invisible/Transparency of the Invisible (2006), entre otros libros.
11.6.11
Un canto me demanda, memoria de poesía laguense es una selección que recorre más de cuatrocientos años de poesía en Lagos de Moreno (Jalisco). Se trata de una fotografía de familia en la que el lector encontrará desde poetas reconocidos hasta autores con escasa difusión y jóvenes emergentes. Esta obra recupera para el lector reciente la tradición literaria local, la cual se reinventa día a día.
Autores que aparecen: Juan Bautista Corvera ● Pedro de Trejo ●Celestino González ● Agustín Rivera y Sanromán ● José Rosas Moreno ● Ramón H. Iriarte ● Ruperto J. Aldana ● Bernardo Reina Reyes ● Antonio Moreno y Oviedo ● Francisco González León ● José Becerra Villalobos ● Rafael de Alba ● Alfredo J. Becerra ● Francisco de Alba Gómez ● Federico Carlos Kegel ● José de Jesús Torres ● Gabriel López Arce ● José Villalobos Ortiz ● Vicente Veloz González ● Francisco Guerrero Ramírez ● José Pérez Moreno ● José I. Correa ● Adalberto Navarro Sánchez ● Jesús Martínez Ramírez ● Flavia Duncan ● Rodolfo Revilla ● Hugo Gutiérrez Vega ● Víctor Hugo Lomelí ● Ygnacia Cervantes ● Hugo René Ruiz Esparza ● Lourdes Jiménez ● Blanca O. Chávez ● María de los Ángeles Aldana ● Irma Estela Guerra ● José Manuel González ● Adriana Cecilia Avelar ● Dante Alejandro Velázquez ● José Luis Rosas Luna ● Francisco Ramos ● Juan Manuel Islas Vargas ● José Miguel Becerra López ● Beatriz Ortiz Wario ● Iván Montán ● Daniel Picón ● Dalia Zamora ● Andrea Aguiñaga ● Román Villalobos.
Un canto me demanda. Memoria de poesía laguense. Dante Alejandro Velázquez, compilador. Ediciones Papalotzi. Guadalajara, Jalisco. 2011. ISBN 978-607-8169-02-3. 188 p.p.
21.3.11

Colaboran:
Kalu Tatyisavi ● Mario Nandayapa ● Lina Zerón ● Margarita Gudiño Limón ● Arbey Rivera ● Lib Rivera ● Luis de Pablos ● Xmal Ton ● Leticia Cortés ● Reymundo López Robledo ● Miguel A. Gutiérrez O. ●Francisco Bombién ● Arturo Accio ● Amalia Gog ● Ana Lucero Zamora ● Jeremías Ramírez ● Alejandro Campos Oliver ● Guillermo Ríos Bonilla ● Christian Pastor Cruz ● Fernando Villaseñor ● Román Villalobos ● Juan Manuel Sarabia ● Virginia Martínez Rizo ● Edgar Mayo ● Esteban S. García ● Dámaso Daniel Ramírez ● Daniel Gorosito ● Florencia Marón
Artistas plásticos:
Juan Manuel Cunjamá ● José Baldi ● Julio E. Neira ● Lázaro Prado Ontiveros
16.1.11
Requiem desde el vacío

El sujeto de la poesía no es la voz interior. Se trata de múltiples personajes que habitan la ciudad y exponen sus conflictos, placeres y enfermedades. Cada uno es Accio y Accio es el enunciante de cada uno. Se convierte en el escribiente que los toma al tiempo que ellos se esfuman. Parafraseando a Octavio Paz, “son reales y se disipan”. Lo que no puede asirse termina desmoronándose en manos del sujeto mismo.
Este libro es, entonces, la perspectiva del que cae, del que no tiene esperanza o simula tenerla. Algunos versos lo enuncian: “Mis héroes se han hecho fantasmas” o “algo siempre continúa rumbo al piso”. Se trata de relaciones a medias, amores insatisfechos, suicidio o indiferencia ante lo incontrolable. Se escriben, como lo dice el título, desde el vacío.
Accio reivindica la poesía conversada, a manera de monólogo, en voz de un peatón común, de un vampiro urbano, del hombre que busca amor, y del noctámbulo destinado al fracaso. Se trata del humano violentado por una sociedad audiovisual y un monstruo mediático; en sus relaciones reconoce su pequeñez y vive a la deriva. Se trata, pues, de un libro en el que habita el individuo en constante caída ante el mundo posmoderno.
6.1.11
Recuento 2010
Parece desierto el 2010 porque tuve en olvido este blog. Seguramente el año que comienza habrá oportunidad de recuperar la constancia. Sin embargo, nada fue en vano. Diseñamos, publicamos y difundimos tres números de la revista Papalotzi, demás de cinco nuevos títulos:
Memoria incendiada, de Berónica Palacios
Trascender, Memoria del pueblo otomí, de Isaac Díaz Sánchez
El abrazo de Ixtab, de Óscar Palacios
A mitad de la lluvia, de Víctor Manuel Vázquez
Palabras del viento, de Isaac Díaz Sánchez.
Como colaborador literario, debo agradecer a Miguel García Ascencio y a Gerardo Gómez por considerar trabajos míos para La Gaceta de la Universidad de Guadalajara y El Cartón, de Lagos de Moreno, respectivamente.
Algunos poemas míos aparecieron en los siguientes libros:
5.12.10
El abrazo de Ixtab*
Con estos dos incidentes se abre la trama de El abrazo de Ixtab, novela reciente de Óscar Palacios donde el sujeto en crisis se pregunta quién ha sido y hacia dónde va. Como en la tragedia clásica, termina por entender que los enemigos existenciales no viven en la periferia, sino cuerpo adentro y en la relación con los más cercanos: la sombra de la madre, el amigo que traiciona, la pareja inasible, las derrotas personales y los anhelos incumplidos.
El protagonismo de Alfonso es arrancado en ciertos pasajes por la sombra de San Cristóbal de las Casas, sitio que se anuncia desde el primer capítulo y que representa un paradigma de la ciudad media mexicana, esa en la cual se confabulan los demonios, enaltecidos por las pasiones humanas y su destino inevitable, pero donde también se salvan o redimen las inquietudes de quienes la habitan. Lo dice el mismo Alfonso cuando narra su viaje hacia San Cristóbal: “Y comenzamos a subir rumbo al cielo”. El cielo es, en efecto, una metáfora de los presagios que le esperan. Estos van cayendo a cuentagotas a través de los objetos, las personas y el clima de una ciudad sólo conocida por citas familiares: una calle solitaria, un peatón torpe, una casa hermética, una habitación tapiada, una mujer de silencios. Todos tienen los signos del tiempo, la revolución, la guerra cristera, los años sesenta, la religión, la familia y sus complejos, pero no se enuncian a la primera, sino que van abriéndose lentamente.
Al igual que Hamlet, el delirio es el vehículo por el cual Alfonso Gorozpe encuentra y reconoce los equívocos de la vida. En uno de ellos dice:
¿Dónde está la vida? ¿Dónde está mi vida? La viví o la imaginé. No hay tiempo de
respuesta. Ahora no entiendo en qué tiempo y espacio estoy. Todo es sombra, sólo
sombra.
El discurso de la novela es fluido y nos dibuja diversos senderos de la cultura nacional. Óscar palacios es un novelista convencido de que la realidad y la ficción son indivisibles. La novela es un recipiente en el que se bosquejan innumerables citas de escritores y políticos, de canciones populares y pasajes históricos, de la geografía y del tiempo mexicanos. Es, por tanto, un mapa del país en el cual todos somos concurrentes y nos reflejamos.
Con El abrazo de Ixtab, Ediciones Papalotzi abre su espacio a la novela. Óscar Palacios es hoy un escritor maduro, cuya narrativa no procura emparentarse a los altos cielos. Por el contrario, vuela a ras del piso, en las cosas cotidianas y en la mal llamada “provincia” mexicana. Con ejemplos como este, tenemos la certeza de que la narrativa del país se desplaza por caminos estables.