31.1.06

Presentación de Púrpura

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De izquierda a derecha: Irma Esthela Guerra, Susana Rodríguez, Rocío Salas, Hugo René Ruiz Esparza y yo, el pasado 26 de enero

Por Susana Rodríguez de Alba

Me antepongo como pretexto dado, el mismo que el autor se permite, voy, vengo y me quedo con el buen sabor de boca que te deja el Púrpura cuando te cede como lector la oportunidad de adentrarte en la recóndita e incierta esencia de la poesía.
Fue una tarde de estas entre grises y lluviosas que Dante me invitó a presentar su libro, yo había hecho anteriormente análisis de textos y leía para mis adentros todo tipo de literatura que obviamente pasa por un proceso de análisis antes de la total asimilación, sin embargo presentar un libro, diseccionar un cuerpo con vida, que late, encontrar lo que lo hace único y atreverse a formular juicios sobre un estilo es un embarque arriesgado y emocionante.
Recibí Púrpura en mis manos y me dispuse a la manera en que Cristo nos enseña el perdón a leerlo setenta veces siete. Dante eligió para cada poema un teatro diferente, las imágenes que te evocan las palabras contenidas requieren de escenarios, personajes y diálogos muy distintos entre si. Aunque de fondo existe un hilo que los une, un estilo que se siente ya definido por el que su poesía transita sin problema alguno.
Antes de adentrarme en cada uno de los apartados en que Dante dividió su poemario me gustaría hacer algunas precisiones generales. El escritor parece adepto a esa simpleza que encierra complejidad, trae al papel elementos cotidianos que sólo descritos con la dulzura y delicadeza de un poeta pueden hacernos mover de nuestra silla y viajar. Dante ha estado en lugares que yo conozco, ha visto quizá a tu abuela sentada en el patio o será la novia de aquel, la de la boca enrojecida como ciruela, a la que se le antoja besar; finalmente puede ser todo lo contrario, el autor con su sensibilidad de artista ha vivido en estos escenarios que nos parecen familiares y propios y que al mismo tiempo no son nuestros porque están en el aire y sólo los elegidos pueden tocarlos y plasmarlos.
En algunos poemas existe un personaje omnipresente que esta sin estar, ve a los actores del poema como a través de una cámara de Gesell en la que sólo tiene oportunidad de observar y no de participar; en otros hay un ente principal que habla en primera persona y se involucra con los hechos narrados como el Señor Arquitecto pensé agitar mi mano desde la otra banqueta… puede ser el propio autor, quizá un intento por involucrar al lector… o será que Dante Alejandro busca con su poesía lectores machos a la manera en que Cortazar los exigió para sus textos.
Hay quien se pregunta para qué poetas, de qué sirven, con qué se comen… Dante lo dice: habita un cristal de húmedas palabras que Carmen llama poema. Agua que desborda, líquido que no se contiene aunque cierres las manos, humedad que toma la forma de quien la lee y vierte las imágenes que sean posibles.
En alguna ocasión, José Emilio Pacheco dijo que los textos dejan de ser propiedad del autor cuando se encuentran en manos del lector porque en ese momento, no sólo se establece una conexión cósmica entre ambos, sino que además el primero le transfiere la propiedad de las letras al segundo y con ellas en sus manos puede interpretarlas y sobre todo vibrarlas, en el proceso de creación queda cerrado el ciclo que le dio vida, en este caso particular a la poesía.
Una vez que leí el libro la primera vez tuve la necesidad de repasarlo un par de veces más, en silencio, en voz alta y repitiendo varias veces una sola línea… los paisajes del pueblo y la ciudad me hicieron llegar a la Gloria en un día de enero. En las líneas que escribe Dante se ve el trabajo que hay detrás de Púrpura y no me refiero solamente a los cambios que pudieron vivir los poemas que conforman esta publicación, sino más bien a la formación literaria que tiene ya el autor como base para permitirse sin estridencias romper los cánones establecidos del Me gustas cuando callas porque estas como ausente. Como poeta tiene ya su propio estilo, una forma de narrar. Hace uso de diferentes figuras retóricas sin excesos, es decir la medida de su poesía viene dada en los temas que aborda y la forma en que lo hace. Y con esto no pretendo decir que sus poemas sean cortos, superficiales o que no tengan el valor de desafiar a quien los lee, sino todo lo contrario… a eso me refería cuando hablaba de simplicidad compleja… sus poemas son una fusión equilibrada entre lo cotidiano y la mirada sensible del artista.
Púrpura se divide en Yendo, Quedando y Viniendo, un proceso que mezcla lo móvil, con lo inmóvil. Los poemas que están en la primera parte, Yendo, están en constante movimiento, los personajes principales son: el diablo, la sombra, una lámpara que cedió a las tinieblas, la soledad y los gatos. Un él, desde lo más profundo de su propio ser percibe a su alrededor elementos y circunstancias por los que transita y nos invita a recorrer. Hay muchos días grises, de lluvia, con luna, sin que por esto la expresión de los textos sea triste, suena más bien a quien reconoce, como los gatos, los elementos de la oscuridad sin necesidad de encender una luz. La apertura del ciclo comienza con un recorrido por los lugares comunes, Púrpura nos muestra sus preferencias, sus gustos, lo que la rodea.
Quedando, es un remanso de palabras e imágenes, la segunda parte comienza hablando de dos, aparece en la escena una segunda persona con la que el parlante manifiesto y omnipresente intercambia ideas, besos, caminos, negaciones. Lo mismo habla del amor apasionado en la hora del comercio, con dos cervezas y un tumulto de golpes cristalinos que del beso de amor que enciende los buenos días. Ambos son amor, cada uno en su versión. En esta segunda parte hay un poema que por demás me llamo la atención, se hace llamar Chata y tiene mucho que ver con el contexto al que nos remite el puro nombre. Mientras los demás poemas guardan un uso del lenguaje muy propio y te remiten a parajes “formales”, Chata te lleva a una fiesta donde se puede encontrar una chica adolescente, en una fiesta, con un atuendo multicolor y de la cual quien suscribe parece profundamente enamorado sin que ella siquiera lo sepa, haciendo esta referencia recordé el video de la canción Eres de Café Tacaba, sin que por esto quiera yo hacer una comparación. Pudiera seguir la descripción del poema, pero más vale que ustedes como yo se enganchen del texto y se permitan encontrar cuanta cantidad de imágenes les traiga a la cabeza.
Viniendo, es una serie de recuerdos constantes que se traen a la cabeza, la intención vuelve nuevamente al que parece ser el personaje de la primera parte y que al mismo tiempo no es el mismo haciendo referencia al concepto de devenir que tiene Heráclito de Éfeso cuando afirma que “no podemos bañarnos dos veces en el mismo río” porque el agua no es la misma y nosotros no somos los mismos. Viniendo, habla de festividades, tradiciones, Noche Buena, el Miércoles de Ceniza, un domingo 78 y un sábado que no se arrenda a séptimos días. Por una parte la tierra nos lapida y al mismo tiempo el reloj disimula que lo perpetúa todo.
Todos tuvimos una abuela, debo reconocer que a mi en lo particular estos poemas me hicieron recordar mucho a la mía (y no me refiero a la misma de la habla Paquita La del Barrio) me refiero a mi abuela, la vieja que en muchos casos llega a ser el alma de la casa porque su presencia es más que un físico hecho pasita.
Esto es el libro de Dante, esto es lo que yo pude vibrar con Púrpura. Existen argumentos alternos a estos que yo les acabo de comentar, míos y de aquellos que han tenido la oportunidad de leer este texto. En general el contenido del libro me parece que tiene una calidad muy aceptable, habrá cosas que quizá Dante para este momento sienta que están superadas, sin embargo creo yo que es un poemario bien logrado y que además las publicaciones permiten a los escritores un sinnúmero de sensaciones y experiencias que sólo a través de estas actividades pueden lograrse y que de las artes, la literatura es de las que lo permite con mayor claridad. Felicidades Dante, muchas gracias por invitarme a presentar tu libro y espero que mis juicios hayan sido reflejo de lo que tu poesía logro hacer con mi alma al momento en que leía sus líneas.

23.1.06

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Este jueves, se presenta Púrpura en Lagos de Moreno. A ver si se dan una vuelta y, de paso, se llevan el poemario.
También los espero en la mesa redonda que se llevará a cabo con motivo del primer aniversario de Mientras pasa la Tarde, que dirige José Miguel Becerra, el viernes a las ocho de la noche, también en Casa Serrano.

13.1.06

alas

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Entre el paladar y la sangre
beso mártir
vas descombrando mis latitudes:

pulsos de amor
trozos de vida
alas de muerte.

6.1.06

temblor

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Hay días en los que el viento no responde
Se aquieta en las cuencas del patio
en el follaje
puede anidar, si quiere, como un tordo
como un desvencijado lenguaraz
que me duele desde hace tiempo

El viento tiene unos ojos de miedo
y un lagrimal dispuesto para nosotros, los caídos
los de la media luz y el temblor sin sentido

Hay días, como hoy, para guardarme
y esperar un relámpago
algún escalofrío con el cuál sacudir esta penumbra
si este viento no deja de mirar así.

5.1.06

Bebe

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Pensé que el 2005 terminaría sin algún grato añadido a mi gusto musical, pero este planeta redondo y gordote siempre tiene buenas nuevas. Pafuera telarañas, disco de Bebe, es mi mejor encuentro de esta temporada.

La escuché por vez primera en una emisora de Salamanca y me llamó la atención su voz agridulce y la letra descalza de sus canciones. Fue Bertha Alicia quien me comentó entonces el éxito que tiene actualmente en España. Bebe nació en valencia. Inició su carrera en un grupo de nombre Vanagloria y, posteriormente, en los círculos de cantautores solitarios. Pafuera telarañas es su primer disco, una fusión de flamenco, sonidos latinos y reggae, en el que involucra a otros músicos ibéricos en plenitud, como Tontxu y Luis Pastor.

Cuando alguien se lo propone puede hacer del pop algo bueno. Yo creo que Bebe es uno de esos casos. Como los olivos, la más vital de sus piezas, es una especie de rumba feliz, con guitarra, metales y scratch, que dice

sobre las caderas se mueve mi falda

con el tintineo de tu risa y tu jaleo,

y al volver la noche me tendrás mimada

bajo una luna de cenizas plateadas.

Hay otros temas recomendables de esta mujer -a veces dolorida y otras partidaria de la denuncia social- como el difundido Malo, Men señará (sic) o Revolvió. Buen inicio de año.

17.12.05

el mundo

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Sue mira el mundo desde la ventana
los campos de azul y pardo
el valle hendido en las copas
el crujir de un auto, la fuente entristecida del parque

esta hora, la misma de ayer,
mete su audacia en el mar de gente,
Sue la toma como un pretexto, una confitería
sin otro dueño que sus ojos

¿quién tiene el color para enlucir los días?
pregunta dejando un cristal en la persiana

tarde o temprano vendrá la amnesia
cerrará la tarde su párpado marino
este mundo y sus ventanas tendrán otra pupila
y el rostro de un pasajero en el peldaño
un niño que apenas descubre un hilo de luz
y lo bebe

es grande Sue cuando se aquieta en la ventana

son grandes los ojos cuando uno mira
caer el mundo como un trazo de Segal.

13.12.05

Púrpura

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Ya anda en la vía pública Púrpura, poemario de Dante Alejandro Velázquez (o sea yo) publicado por Ediciones El Quijote y la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Lagos de Moreno. Lo mejor que pueden hacer por mí es leerlo.

30.11.05

Mai neim

Vamos a ver. Me llamo Dante Alejandro Velázquez Limón, un nombre largo pero simétrico (5,9,9 y 5 letras), dividido en dos hemistiquios, uno de cinco sílabas y otro de seis, que juntos forman un verso endecasílabo, como queriendo ser muy “clásico”.
Agradezco a mis padres la dupla hacia la cuál me inclino como un admirador: el Dante Alighieri y el Alejandro Dumas, sin dejar de lado al Dante Gabriel Rosseti o al Alejandro Aura.
Con mis apellidos no hay mucho relajo, pues nunca ha sido mi anhelo tener blasones. Velázquez es un apellido normal, con parientes normales y ajenos al ajetreo social. De lo Limón llevo mi carácter agrio y enverdecido, así como un pariente de nombre Pánfilo Limón, lugarteniente de Martín Díaz, con quien se trepó a la Mesa Redonda durante la guerra cristera. De todos modos me declaro anti-cristero. Y qué.
En google puede uno encontrar un montón de dantes alejandros, por cierto muy feos. Dicen que anda por ahí, en Guadalajara, un poeta llamado Dante Alejandro, el cual despliega versos en los camiones urbanos en lugar de cantar tragos de amargo licooooor. A ver si un día de estos lo saludo, como ya saludé al otro, al hijo predilecto de Jilotlán y gran narrador, conocido en el mundo mundano como Dante Medina.
Quien nunca me ha apetecido como tocayo es aquel, el ex canciller de Argentina: Dante Caputo.

29.11.05

Bienvenida a López Obrador

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Andrés Manuel:
Quiero hablarte del paisaje donde nací: está tierra dura, desquebrajada, que año con año espera unas lluvias que sólo miran de reojo. Es una tierra que ha hecho duros también a sus hombres, a fuerza de arar una piel delgada y triste, bajo los sombreros de ala ancha y los matorrales de espina. Por algo llamó Agustín Yañez a los Altos de Jalisco “las tierras flacas”.

A nombre de los ciudadanos que hoy te acompañan, te ofrezco una grata estancia. Seguramente la tendrás, pues Lagos de Moreno lleva esa vocación desde que fue fundada, en 1563. Por eso construyó caminos a todos los vientos, mesones y estancias para el reposo de norteños, capitalinos, extranjeros o los que vienen del trópico como tú.

Lagos de Moreno no es la mejor ciudad de este mundo, pero es la única que poseemos y a la que hemos construido, golpe a golpe, lejos de Guadalajara y aún más (lejísimos) de la Capital de la República. Esta iglesia que ves fue levantada por una villa de solamente nueve mil habitantes, en el siglo XVIII. Todo lo hacemos por tercos y en la adversidad.

Hace casi dos siglos, un laguense, el licenciado Francisco Primo de Verdad y Ramos, proclamó la soberanía del pueblo mexicano ante la metrópoli española. No tenía escapatoria, pero era justo hacerlo. Pedro Moreno se levantó por la independencia cuando estaba casi sofocado el movimiento. Fue abatido y decapitado. Mariano Azuela fundó la novela revolucionaria atrincherado en la sierra, luego se exilió del país. Alfredo R. Plascencia, el poeta de Jalos, escribió sus mejores poemas desterrado por el arzobispado en un pueblo sin nombre. Manuel González Serrano pintó sus profundas tristezas en el manicomio. Hoy, nuestros hermanos cruzan la frontera porque Los Altos son tierra no prometida. Algunos no regresan más.

Como la tierra, somos duros, pero entrañables y productivos. Encendemos las mañanas con el arriero, se ordeña la vaca, levantan los albañiles pedazos de ciudad, y le damos a México nuestro producto. Deberás, Andrés Manuel, comer la tuna de Ojuelos, los quesos de Lagos y echarte al hombro un zarape de Teocaltiche. Deberás, digo, porque ya te estamos llamando. Deseamos compartir tu proyecto de nación, aún en la adversidad y con el yunque al cuello. Esta es una región donde ser librepensador y ejercer la libertad se goza más porque más fuertes son las cadenas. Nos estan dormidos campesinos, obreros, universitarios, profesionistas, amas de casa y alteños en los Estados Unidos.

Andrés Manuel, tu paisano Carlos Pellicer escribió: Trópico, para qué me diste las manos llenas de calor, todo lo que toque se convertirá en sol. Estoy seguro, que tú también vienes con las manos llenas de calor. En Lagos de Moreno y en todos los Altos de Jalisco, somos muchos los que te ofrecemos las nuestras para convertir este país, de una vez por todas, en sol. Bienvenido a casa.


6 de octubre de 2005

Fray Alejandro de Arce

El pasado 27 de noviembre se publicó en Tapatío Cultural, Suplemento del diario El Informador, el cuento Cálida muerte de Fray Alejandro de Arce, con el que obtuve el Primer Lugar del Concurso Estatal de Cuento "Cincuentenario de Pedro Páramo". Ya puedes leerlo en este espacio, en la lista de links. Los errores de edición son de El Informador.

23.11.05

Victoria Beckham y Dulcinea

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Victoria Beckham, esa especie de Barbie con etiqueta de Spice Girl, no ha leído un solo libro en su vida, ni siquiera su propia autobiografía. Ella lo dijo. Es entendible, pues –voy con Madonna- una chica material está programada para llenar las revistas del corazón, anuncios espectaculares y desfiles fashion, no para agregar neuronas a su cabecita de maniquí. Su función es meramente visual, aromática y de carnada con texturas gratas al consumidor.

Lo preocupante es el presidente de una república que aplaude a quien no lee periódicos, un funcionario al que le dan roña novelas inofensivas como Aura o un Suprema Corte de Justicia que condena las irreverencias verbales de un poeta provinciano. Con ese dulce panorama es difícil pensar en un país “de lectores” o, por lo menos, en un puñado de ellos. Tampoco podemos celebrar los cuatrocientos años de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha como lo merece Cervantes, leyéndolo, y no sólo con homenajes y lecturas rimbombantes.

¿Cómo leer el Quijote, si hasta Aura, una novela corta (¿o un cuento largo?) se nos complica en esta actualidad fragmentada? Quién sabe. Lo dice uno que, como Fox, aún no ha leído La Iliada ni La guerra y la paz, novelas de extensión considerable para holgazanes. La única posibilidad es agarrar el librote como se agarran los juguetes y pepenarse un rato lúdico media hora al día (lo mismo que duran Lente loco o Mujer, casos de la vida real). Las grandes obras se disfrutan así, de a poco y con los sentidos dispuestos. no con la fuerza acostumbrada por muchos maestros de literatura en secundaria y preparatoria, alérgicos a los libros.

El Quijote es una obra diversa, apta para monjas, carniceros, intelectuales, niños, lascivos, judiciales y amas de casa, sin problemas para entenderla y enamorarse de ella y de sus personajes. Está plena de catorrazos, enseñanzas, amoríos, elocuencia, artimañas, magia, pasiones y vagancia. O sea, lo que a todos nos gusta.

Conozco más de dos arrepentidos con el final de la telenovela Rubí. Nadie que haya leído el Quijote se ha arrepentido. Algunos hasta terminan como doctos caballeros en busca de una Dulcinea igual a Victoria Beckham. Después de todo, la Spice Girl es también pura ficción. Puro silicón, Loreal, Vanity Fair, gel y sesiones inacabables de spa.

Oficio de ser

Hace unos trece años apareció en Expresso de Jalisco una sección cultural llamada Ronroneos, con la finalidad de atacar el desamparo en el cual se encontraba el periodismo cultural de esta ciudad. Los responsables de la sección éramos Irma Guerra y yo, quienes, como jóvenes y mesías a los que nadie llamó, pretendíamos introducir al universo local temas “extrañísimos” (como el rock, Jaime Sabines, Federico Nietzche o el teatro del absurdo) y darle un chapuzón distinto al arte, arañando el mito de los hombres ilustres y publicando textos de jóvenes poetas e ilustradores cercanos a nuestra generación.

Como es de suponerse, y aún sucede en los medios laguenses, los ronroneos no pasaron de cinco ediciones y se volvieron polvo en la memoria de todo mundo. Al margen del entonces taller literario de la Casa de la cultura nos reuníamos eventualmente para charlar de poesía y porque ambos teníamos en ebullición un propósito común y silencioso: publicar un poemario.

Afortunadamente, la cordura estableció su gobierno: mantuvo guardados los poemas o los envió al cesto. No era momento de echar al vuelo textos de pobre calidad, aún lejanos al rigor literario y a la autocrítica. Habría que sumar experiencias y ejercer con seriedad el oficio de escribir.

De esa fecha a hoy, Irma Guerra trabajó como bibliotecaria y periodista, colaboró en otra malograda publicación de nombre Paralelo 21 (amparada en la Preparatoria Regional por Roberto Castellanos), ganó los Juegos Florales de Lagos, fue a vivir a la Ciudad de México, donde estudió la Licenciatura en Letras, y volvió a Lagos para integrarse a la Universidad de Guadalajara, su casa de trabajo actual.

Este tiempo ha sido basamento para construir Oficio de ser, poemario editado este año por el Centro Universitario de los Lagos, junto con los de José Miguel Becerra y Marco Vinicio Félix, miembros (los tres) el taller literario que coordina en Unión de San Antonio el escritor Fernando Solana.

Oficio de ser no es sólo el título del poemario, sino un ejercicio cotidiano de Irma Guerra, una mujer enamorada de los libros y el rancho, con quien puedes hundirte por horas si hay como piscina un pretexto literario. Es buena conversadora, dueña de la sobremesa y los oportunos chistes. El amor a su ciudad y el estudio de ella le ofrece certeza para seguirla amando. Levante la piedra quien ame tanto a Lagos como Irma Guerra. Recurre a Sor Juana o a León Felipe lo mismo que a los locales González León, Rosas Moreno y extraños como Fernando Nordesternut o Francisco García Diego.

Oficio de ser, este poemario que se postergó por una década, rehaciéndose precisamente en el oficio de ser de la autora, representa un esbozo inicial de lo que será en adelante la obra de Irma Guerra. Despliega una poética clara –no por eso llana- que husmea la frontera de la prosa, sin levantar los pies del territorio lírico. Desde niña te amé, mi Sor Juana, dice Irma sin recurrir a escondrijos literarios y adueñada de la décima musa: Mi Sor Juana.

Los versos establecen una confesión constante, siempre en primera persona y lanzando el anzuelo a la evocación o al anhelo.

Oficio de ser es un poemario de amor, aún en la renuncia del mismo. Amor a las cosas inmediatas, a la nostalgia y la intimidad del sujeto. Amor a la tierra y al despojo de la pareja. No hay aspavientos ni tormentas en el lenguaje, hay un despeñadero interior que en las palabras se va escondido. Paul Valéry describe mejor esta idea cuando dice: Esa voz hiriendo el aire apenas. No sé ustedes, pero el “herir apenas” ya es herir.

No quiero por el momento averiguarles la lectura de este libro. Sólo comparto con Fernando Solana la sugerencia de un fragmento con evidente penetración:

Ya no queda rastro de ti en la casa.
Se fueron tus zapatos,
La camisa que compraste aquella tarde,
el olor a loción de los cajones
y el suéter horrible que tejí para ti,

Quería quedarme con algún recuerdo
Pero con dolía tanto
Tiré todos los años compartidos

Sólo me quedé con tus hijos
.

Para llegar a Oficio de ser, Irma Guerra ha transitó una etapa de su vida con rotundos giros y no especuló la espera. Irma es mi amiga dolida de Lagos y ha escrito un poemario de amor, pues seguirá enamorada sin remedio: de este aire, de su ciudad y del oficio de existir.

4.10.05

Budapest (fragmento)

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Budapest es una manzana matemática dividida en Buda y Pest por un tajo del azulísimo Danubio. Buda es la parte montañosa y Pest la llanura. Buda es el poniente y Pest el oriente, por lo tanto Buda, al atardecer, se guarda el sol que Pest le ofrece en las mañanas. Buda no se asemeja a Pest. Buda es sórdida y cansada como sus lomos. Pest es lúcida, hiperactiva y no se anda con rodeos. Buda es sabia, Pest es fuego. Quien viene a Buda, descansa en Pest. Quien viene a Pest, cobija su piel en los brazos de Buda.

9.8.05

Pimitivo Serrano y los boquetes

Hace unas semanas, en su programa de radio, David Guerrero denunció la apertura de “sendos boquetes” en un inmueble del Centro Histórico de nuestra ciudad, así como un escalón de mármol dañado por alumnos del Colegio Pedro Moreno en el vestíbulo del teatro José Rosas Moreno, ante la impotencia del Director de Cultura del Ayuntamiento, Eduardo Mata, quien intentó en vano sancionar y hacer restituir el daño a la escurridiza escuela.

Del mismo modo, la señora Alicia Zamora ha denunciado el daño que día a día sufre la iglesia del Calvario y su entorno, debido a los rayones que a diestra y siniestra perpetúan amoríos en la balaustrada, o a los clavos que comerciantes (durante las fiestas de agosto) y actores de vía crucis dejan en la cantera.

Estas y otras acciones hormiga pululan últimamente, dejando rebasados al INAH y al Ayuntamiento, como si el poder de la “necedad” tuviera mejor argumento que las razones para la conservación del patrimonio.

El trabajo por generar decretos y reglamentos, implementar normas, aplicarlas y promover programas de estímulo a poseedores de inmuebles con valor patrimonial, parece no ser prioridad del gobierno y deja mal parados a todos los actores que durante años han trabajado en generar los instrumentos legales y técnicos convenientes para nuestra Zona de Monumentos Históricos.

También quedan mal parados los laguenses que fueron construyendo la ciudad, dándole una identidad y un rostro que al primer marrazo (léase “madrazo”) se viene abajo. Si esto sucedería en los Estados Unidos -país adorado por los destroyer y “amantes del progreso”- la ley sería implacable, pues en gringolandia se respeta con mayor consistencia el patrimonio, por muy “insignificante” que parezca.

Los laguenses edificaron una ciudad con dos características básicas: unidad y armonía, términos de arte aplicables en la arquitectura y el urbanismo, y que valdría la pena ampliar en otra ocasión. Uno de ellos fue Primitivo Serrano, un arquitecto cuya obra catapulta la arquitectura hacia el modernismo.

Primitivo Serrano vivió la segunda mitad del siglo XIX y fue un personaje activo de la sociedad. A las actividades propias de su hacienda (el Alto de Moya) sumó su labor de arquitecto y algunos periodos de función pública, ya fuese como presidente o regidor. Algunas crónicas señalan que estudió la carrera de ingeniería civil y es probable que en algún momento de su vida haya viajado a Europa, en donde conoció los conceptos de la arquitectura en voga que posteriormente aplicó en sus proyectos.

Entre sus obras destacan los proyectos para el teatro José Rosas Moreno, la Casa Serrano, la Casa del rey dormido, la Casa Montecristo, remodelaciones a las haciendas de Moya y Las Cajas, perteneciente esta última a su hermano Celso, de quien se cuentan terribles leyendas sobre su muerte. Intervino las fachadas de algunas casonas y colaboró en la introducción de infraestructura y equipamiento urbano.

Pertenece a esa serie de arquitectos iniciadores del modernismo en esta región, como Luis Long o Refugio Reyes, a quienes se debe gran parte de la imagen urbana de León, Guanajuato y Aguascalientes. La obra de Serrano es conocida por todos. Sin embargo, el arquitecto permanece en tinieblas –en la oscuridad plena- para historiadores, arquitectos y para el ciudadano común. No ha sido valorada su aportación al desarrollo de Lagos.

Mientras no conozcamos el origen de nuestra sociedad y las circunstancias que han permitido la arquitectura donde habitamos todos los días, habrá personas que sigan abriendo llagas a la ciudad y dañando la obra de ciudadanos certeros como Primitivo Serrano. David Guerrero tiene razón en no utilizar eufemismos. No podemos llamar “apertura de vano” a un sendo boquete.

9.6.05

La curva

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La constelación enternecida
suma cauces al abrir la noche
espionaje de plata que asume a la codicia
un cielo impalpable.

¿Yo qué soy bajo el pulpo de los años:
papeleta de un festín
ventisca?

No hay mundo asidero en este mundo
donde todo cabe y nada yace al pie
de la memoria

Ni la poesía eleva siluetas del grosor marino
se inhibe como una flama
desciende al tacto del ojo celeste:
sumisa por naturaleza

Cuando sea grande quiero ser el recto mar
donde sucumben estrellas
quebrar de golpe la curva
ser menos poeta, menos hombre de tierra
todo agua para ascender con el calor
y volver en las gélidas mañanas
prendido de un cristal.

6.5.05

Pecado Subirachs

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A ingres (1988), Subirachs

La piedra:
madura, florece
abre su pulso a golpe de viril filo
tajadura vegetal
llueven la piel solares manos
espasmo de polvos
crujir de tierra encinta

parábolas descienden, perfilan mareas
asumen el nombre que nace en la hiedra
metal y roca
filamentos bajo sol y baño de cristal

la piedra, blanca dermis, se deslumbra
al saberse nueva
ensangrentada.

22.4.05

Arquitectura y Erotismo

La arquitectura vive al servicio del ser humano, no únicamente por su carácter utilitario (abrigo, protección, intimidad, etcétera), sino como un catalizador, embaucador, alimento espiritual y registro del pensamiento social. Su respuesta a las necesidades históricas es permanente y su imprescindible afecto a la intimidad del hombre, la vuelve animada, un cuerpo con organismo propio y lecturas íntegras.
Es, según ésta última afirmación, un sujeto sensual, dispuesto al acto amatorio con el usuario y sus cinco sentidos. La única de las bellas artes en la que el receptor se encuentra físicamente dentro y se ablanda o endurece según el lenguaje del espacio.
Aunque no de manera explícita (salvo en casos relacionados con la ornamentación y las representaciones), la arquitectura guarda un vínculo con el erotismo mediante factores simbólicos y sensitivos, ya sea por medio de analogías, tratamientos o referencias mentales.
Por ejemplo, en el popular "Código Da Vinci", Dan Brown sugiere, entre otras cosas (algunas no me satisfacen), que los pórticos apuntados y abocinados de las catedrales góticas representan la hendidura femenina. Esta analogía engendra una doble simbiosis en la purificación al penetrar por ellas: la del alma (espiritual) y las terrenales (relación hombre-mujer). También Rainer María Rilke, en un poema titulado "El Rosetón", descubre ese vínculo entre el espacio arquitectónico y el erotismo. De acuerdo con el poeta, el acto amoroso subyace a otra relación objetiva: la del espacio y la espiritualidad del recinto poetizado:
…la mirada que, como aprisionada por el círculo
de un remolino, nada un rato aún
y luego se hunde y ya no sabe nada de sí misma;
cuando este ojo, que descansa en apariencia,
se abre y la sepulta en él con un bramido
y la rebata a su interior, hasta la roja sangre…

A diferencia de la escultura, su hermana la arquitectura posee los espacios del placer, las ataduras internas. Quizá por ello no sea, como lo señalé arriba, explícita. Y no lo es en cuanto a que comparte ese lenguaje arcano también el Erotismo. Se circunda, se concentra. Acontece en sus propias savias el proceso sensual. En sus transiciones lúdicas. En la escultura el vínculo erótico adquiere piel y se vitaliza en ella. Hay muchos ejemplos, como la "Dona y Ocell" de Joan Miró, en Barcelona, "El beso" de Rodín, las representaciones fálicas prehispánicas o los catálogos en piedra de la India.

El año pasado, el Colegio de arquitectos de Cataluña realizó la exposición titulada “Erotica Architectonica”, en la que planteaban: “la arquitectura es un arte erótico, puesto que su vivencia implica la totalidad de los sentidos humanos a la manera en que se produce el contacto con otro cuerpo”. Según los investigadores Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste, los expositores, ese contacto tiene cuatro líneas generadoras: la forma (el cuerpo), el ornamento (la piel), los espacios (estructuras de Eros y la psique erótica) y los territorios (espacios o jardines del placer).

Estas líneas, a mi parecer, pueden asirse en dos fases: la creadora, en la cual el arquitecto se encuentra sólo, en el proceso de “hacer la arquitectura”, duelo amoroso e incompartible, inmerso en el objeto arquitectónico, el restirador o la computadora; y la fase recreadora, que se goza una vez construido y habitado el espacio: la exploración sensual, la permanencia y el goce.

Hay múltiples ejemplos en este tema, incluídos palacios romanos y bizantinos, catedrales góticas, obras de Paladio, Barragán, Foster, Jacobsen, Rossi… En nuestra ciudad, la Rinconada de Capuchinas, obra de Salvador de Alba (que Carlos González Lobo define como “peradigmática”), es un caso pleno, anidado entre edificios amorosos y un perfecto conocimiento de la piel, las atmósferas y los tributos que el espacio puede ofrecer al acto erótico, y que ya antes había ofrecido a otro sensual llamado Francisco González León.

Qué rico tema ¿no?


5.4.05

Canto de Sirena

Gerardo, Claudia, todos: la soledad, esa parduzca
no merece andar la calle en alta hora

Se ha ungido el vino de mi alacena
y pretende llevarme a cuestas por bares donde ni amigos tengo

Tiene el pelambre de los árboles
el crujir de un volante no leído
la sal del mercado, hilos que silban en corredores
s s s s ss s ss sss ss ss s sss sss ssssss s

mala hora en que apostó su carcajada a mi hombro
súbita la muy muy
como esos golpes radiofónicos del cielo
¿será porque enfermo beso su empeine y la maldigo quedo?

Aguas con la soledad reseca y deambulante
somete su beatitud y te lleva por calles vagas
a craquelar hielo y empinarse madrugadas de gata
es una canija que bebe alcohol y follaje

Pero tiene mi espalda, veinte bares encendidos
y canto de sirena

28.3.05

¿Quién teme a Calatrava?

Si en este momento se realizara una encuesta sobre los más conocidos arquitectos vivos en el mundo, saltarían, entre otros, los nombres de Frank O. Gehry, Richard Meier, Ming Pei, Santiago Calatrava y los japoneses Tadao Ando y Kenzo Tange (éste último quedaría fuera de la jugada, pues falleció apenas el pasado mes de marzo), cuya fama no es gratuita, sino asentada en sus aportaciones al desarrollo de la arquitectura en los últimos años.

De ellos, el más joven –nació en Valencia en 1951- es Santiago Calatrava, conocido por su trabajo en las estructuras y recientemente popularizado con el complejo deportivo de las olimpiadas de Atenas. Tiene título de Arquitecto (1974) y de Ingeniero Civil (1979), ya que desde un inicio pretendió hacer una carrera integral. Además es un celoso escultor, de ahí que se le llame en bienintencionadas ocasiones “esculto-arquitecto-ingeniero”, aunque él prefiera llamarse Arquitecto, como término que concentra por sí solo la técnica y la plástica.

En la década de los años ochenta inicia su actividad con obras que ya despertaban interés, sin embargo fue hasta la olimpiada de Barcelona (1992), cuando sorprende al mundo con su Torre de Telecomunicaciones en el Estadio de Montjuic, cambiando la tipología tradicional de las antenas por un perfil antropomórfico y de exquisito equilibrio que, por si fuera poco, tiene función de reloj solar y es uno de los nuevos símbolos de esa ciudad mediterránea.

Es la obra de Calatrava un reconfortante motivo para quienes añoramos las estructuras no solemnes, sino más bien heterodoxas (y sin embargo “vivibles”), herederas no sólo de la tradición medieval europea o del estructuralismo de Pier Luigi Nervi, sino de la simbiosis entre el experimental Gaudí y las alternativas que ofrece la tecnología actual, expresamente el hierro. Además, su tributo al paisaje se manifiesta mediante la síntesis, no sólo de los volúmenes, sino del color. Para Calatrava, la neutralidad el blanco resume todo respeto al paisaje y ofrece personalidad a la obra arquitectónica.

El blanco, por tanto, es su color de batalla, el cual ha aplicado en sus principales obras: los puentes de La Cartuja de Sevilla, Mérida, Bilbao y Buenos Aires; ese gran bicho conocido como la Estación de Saint-Exupéry, en Lyon; el aeropuerto de Sondica en Bilbao y, su obra más completa hasta hoy, la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia, plantada a orilla de un lago como un gran ojo que vigila el escenario en que se transforma la vida valenciana.

“Mi trabajo es más figurativo que organicista, en el sentido de que lo que me interesa son determinadas asociaciones esculturo-anatómicas, basadas siempre en modelos estáticos tremendamente puristas. Trabajar con estructuras isostáticas te lleva casi inevitablemente a esquemas de la naturaleza”, señala Calatrava, en quien los españoles han distinguido al heredero directo de la obra que un siglo antes patentó el genio de Antonio Gaudí. Ambos profesan la arquitectura orgánica, sedienta de atarse a la tierra, evocándose con elementos propios del sitio, donde la tecnología y los materiales se descubren cómplices de la plástica y extensión simbólica de la función de los espacios.

Según Calatrava, su obra es “inspirada” únicamente, por lo que en ningún momento pretende la Interpretación de la naturaleza. Más bien alcanzar a través de ella la síntesis del volumen con sus dos relaciones fundamentales: la utilidad y la estructura. Lo demás es condimento.

No nos debe extrañar que la obra de este genio español siga acrecentando y otorgando identidad a la arquitectura del siglo XXI, pues su sobresaltada popularidad le ha abierto los medios para trabajar en innumerables proyectos alrededor del mundo, de los que aún esperamos sorpresas múltiples, como las que ha dado en sus tres líneas de oficio. El único temor que le debemos profesar es el de la espera.

Como señaló Joan Lerma en 1993: “Calatrava forma parte de esa vena, a la vez opulenta y ascética, que le consagra como uno de los arquitectos más comprometidos de la estética contemporánea”.