22.12.08

Del Comictlán a Raskolnikov


El orgullo de la ciencia es humilde
comparado con el orgullo de la ignorancia

Agustín Rivera

Hace un par de meses asistí al Comictlán: “La más grande convención de comics de la galaxia”. Esperaba ver los tradicionales frikies disfrazados de Batman o de Chubaca, pero en su lugar encontré una orda distinta: otakus, necos, lolitas y demás simpatizantes del anime y del manga. En los stands no se vendían La Familia Burrón, Kalimán, El bulbo, Asterix o Condorito, ni siquiera encontré un número de The Darkness, sino revistas japonesas, cosplay japonés y todo el ajuar de los personajes de Naruto. Fue, a mis ojos, un mapa de la uniformidad aplastante al servicio del mercado, que ha sabido cercar a grupos como estos y dotarlos de su alimento.
¿Dónde quedaron Supermán y el Capitán América? Han emigrado a otros cotos sociales, seguramente, como la contracultura ha ido desconociendo poco a poco a Burroughs, a Ginsberg y a Frank Zapa, que cada día son más bien objeto de culto para el Guggenheim y para las grandes casas editoras.
A principios del siglo XXI, La contracultura no es un ejercicio privativo del arte, ni tiene apostolados. Ya no se sostiene con los paradigmas de los sesentas, del beatnik, del rastafari, de la psicodelia o de los alternativos noventas, pero tampoco tiene el rampante slogan de “las minorías”, si consideramos que las oligarquías y el Fondo Monetario Internacional son también minoría.
La contracultura está en los anónimos y no en el personaje de escaparate. Está en el mara salvatrucha, el norte y el sur de las bandas angelinas, los “ocupas” catalanes, la comunidad lésbico-gay, las tribus urbanas, los colectivos de la periferia, las revistas independientes, los bloggeros y esa comunidad latente y por ratos absurda que se regocija con “el Canaca” y con un gordito que grita “yaa weeey”. Es la misma masa de anónimos que amputó la g del güey y le puso una w, recordándonos que después de todo vivimos sujetos al dominio anglo.
La contracultura es en realidad una red de contraculturas que no tienen espacios de holgura suficiente y se han visto forzados a pulverizarse por canales domésticos: el Internet, la autopublicación, la toma de la calle, la autogestión, buscando canales distintos a los de los medios tradicionales, a fin de apersonarse frente a entidades aplastantes (como MTV, Televisa o el estado mismo) que monopolizan la estética juvenil y los criterios de convivencia.
Podemos decir que las contraculturas son, en el mapa de la ciudad, una red de ratoneras, llámense comunidades web, colectivos, ONG’s o esfuerzos comunitarios. Cada uno, en su coto, eleva sus templos como aquellos anónimos constructores de catedrales góticas, aunque en diminutos territorios.
Al igual que en la cultura institucionalizada, florecen campos de charlatanería de los que debe uno cuidarse. Recuerdo a Lucía Etxebarría, una poeta gallega a quien yo admiraba, que ahora se renta para Televisión Española y Antena 3 en entrevistas de supuesta irreverencia, pero que no son sino vanalidades. Tendré que volver mi culto a Avelino Pilongano, ese acampanado y florido vate (casi un emo) que nunca se prestó a becas y dádivas del FONCA, ni a los medios electrónicos y que vivió en completo agasajo de la flor y la palabra.
Pensar que la contracultura se construye andando drogo por la galería de arte o tomándose una cerveza al tiempo que se leen poemas bukovskianos no es espectacular ni tiene el mínimo impacto, pues eso siempre se ha hecho en los círculos comunes de la cultura y del arte, desde los banquetes griegos a las bacanales posmo y de Bellas Artes o el Sojo a la más modesta casa de cultura rural. Son más bien actos institucionalizados por la intelectualidad en los que la contracultura sólo contribuye con el apelativo.
Tampoco ser subterraneo es privativo de los marginados urbanos, de las grandes ciudades o de la posmodernidad. No tiene linderos ni tiempo. Cito el caso de siete personajes que en Lagos de Moreno tuvieron algún brochazo de contras:
En el siglo XVI, cuando la villa de Lagos apenas se trazaba, habitó un poeta llamado Pedro de Trejo, quien, a juicio del Santo Oficio, escribió algunas coplas herejizantes y fue condenado a “no volver a escribir coplas” y a servir como soldado en las galeras del reino de España. Algo similar le sucedió al toledano Juan Bautista Corvera, minero de Comanja. Ambos fueron aplastados por el sistema de su tiempo y aún se desconoce cuando y donde murieron.
Ya en el siglo XIX, el poeta Ruperto J. Aldana abandonó su carrera de medicina para entregarse por completo a las letras y al alcohol, motivo por el que terminó internado en el Hospital Civil de Guadalajara en calidad de indigente, donde falleció por congestión alcohólica. Él escribió aquella memorable arte poética que dice:

Yo voy con mano trémula
el vuelo a levantar, color de rosa,
que cubre el fondo ingente donde irradian
los engendros del alma soñadora…

Por esos días, un grupo de profesionistas llamados “Los Farautes” se embriagaban, perseguían muchachas y hacían caricaturas, cuentos y farsas irreverentes. Con los años, uno de ellos tomó el fusil y otro se quedó en la pequeña ciudad a escribir poemas y doparse con las fórmulas de su botica. Uno se llamaba Mariano Azuela (nombre que, por cierto, le heredó a cierto odiosito magistrado) y el otro, Francisco González León. Un tercero, José Becerra, siguió entregado a los excesos hasta los años cuarentas. Sufría de ardor bohemio, coleccionaba gatos y gustaba lanzar comentarios floridos. Falleció en el Hospital Rafael Larios. Cuenta Alfonso de Alba que bajo su colchón encontraron restos de tamales que alguien le llevó de contrabando.
Otro personaje, el pintor surrealista Manuel González Serrano, tuvo una vida atormentada por sus adicciones y su enfermedad mental que lo llevó varias veces al hospital siquiátrico. En una cantina de Lagos solía intercambiar bocetos y acuarelas por alcohol. “Yo he sufrido más que Cristo”, llegó a decir. Perteneció a una familia de “prosapia”, como les gusta a los laguenses, quienes se sienten muy aristocráticos y criollos. A González Serrano eso le importaba un cacahuate y tenía su zona de confort como oveja negra, aunque ahora que su obra es valuada en miles es el orgullo de la casa.
Estos personajes, y los que se multiplicaron desde mediados del siglo XX, sobre todo por movimientos juveniles, tuvieron su periodo de marginalidad, de exclusión, de impotencia o de hastío. Es esta la condición de quien asume su papel en la resistencia al orden establecido y a los poderes fácticos
Si la contracultura es una cultura de excepción, las circunstancias la obligan a tomar nuevos derroteros para abatir la inercia de los aparatos de poder y masificación. La contracultura debe ser subversiva en la praxis (esta palabra me recuerda a los gobernantes priístas de hace unos años), no en la retórica, pues el contestatario de panfleto se quiebra al menor aire. En la revista Papalotzi tuvimos hace meses una experiencia halagadora. Berónica Palacios, nuestra directora, impartió un curso a policías y funcionarios de la PGR. Logró hacerlos leer y ablandarse con algunos textos. Al final publicaron un libro colectivo llamado Las voces ocultas de un policía, el cual, por cierto, se agotó en cinco meses. Esto, a mi juicio, es un acto contracultural en estos tiempos de narcos, policías y charros, como en película de Orol.
Quiero concluir mencionando un método infalible para vitalizar la contracultura. Y éste es, por paradójico que parezca, recuperar a los clásicos y la memoria digna de la humanidad, esos que ahora parecen azotarse ante los ventarrones del espectáculo fácil, la farándula y la globalización yeyé. Rastafaris, góticos, emos, punketos, rupestres, otakus, frikies, hippies, chicos cutter, alternativos e infrasukis podrán encontrarse con los paradigmas que la subversión necesita: un hamlet, una lolita, un raskolnikov, una maga, un jóven werther, un quijote, una antígona o un funes memorioso.

Texto leído en el VI cCongreso de Contracultura

18.11.08

Sentimientos Semidesnudos


Sentimientos semidesnudos es el nuevo lanzamiento de Ediciones Papalotzi, a iniciativa de su directora, Berónica Palacios. Compendia el trabajo literario de estudiantes del sistema semiescolarizado en la Preparatoria 3 de la Universidad de Guadalajara. Voces que buscan un espacio en las letras.

25.10.08

Poesía de Eslovaquia


Eslovaquia es un país joven, no mayor de veinte años, cuya historia está vinculada a las invasiones y a la resistencia. Su dimensión geográfica es menor a la de algunos estados de México, como Durango o Zacatecas, su población es la décima parte de la jalisciense y su idioma, el eslovaco, con dificultad se estudia o se lee fuera del centro de Europa, por no decir de sus fronteras.
Salvo por casos como el de Iván Krasko, los poetas de ese país han permanecido al margen del reconocimiento mundial. A nuestros ojos, son distantes y extraños. Con la finalidad de acercar la literatura eslovaca a los lectores mexicanos, La Zonámbula edita este libro, compilación de Stanislava Chrobáková, con traducciones de Patricia de Gonzalo de Jesús, Alejandro Hermida de Blas y Diana Méndez Roja.
El conjunto reúne obra de los poetas Mila Haugová, Carol Chmel, Iván Kolenič, Erik Jakub Groch, Marián Milčák, Stanislava Chrobáková Repar, Peter Šulej y Martín Solotruk, nacidos entre 1942 y 1970. Pertenecen a la llamada “Generación entre comillas”, caracterizada porque hace su aparición en los años ochentas, en el lapso que precede y procede al desquebrajamiento del régimen comunista. Ellos se consolidan, finalmente, como las voces representativas de su patria durante los años noventas. No vivieron la dureza del estado como su generación anterior ni tienen las facilidades mediáticas de la generación emergente en ésta década.
En este libro encontrará el lector una muestra suficiente para reconocer los canales por los que circula la estética literaria de la actualidad eslovaca, así como la voz de poetas que se confrontaron a sus predecesores y han sembrado nuevas expectativas para la poesía, asumiendo un rol no sólo dentro del arte sino en la geografía social y política en la que les ha tocado vivir. Como señala Chrobáková en el texto introductorio: “Nos alegrará ofrecer a los lectores hispanohablantes interesados este (mitad triunfante, mitad olvidado) pasado de la literatura eslovaca, al igual que su futuro, que se intenta hacer un hueco en el mundo…”


Texto publicado en Papalotzi No. 14

28.6.08

Morelia, letras y huchepos


Morelia es una de esas ciudades en las que cualquiera pudiera bienvivir. Tiene las dimensiones aún no desquiciadas de las grandes urbes, buen clima, orden y belleza. Allá fuimos Bero y yo los días seis y siete de junio, pues se celebró el Tercer Encuentro de Letras Independientes, convocado por el Colectivo Paracaídas en el Museo del Estado. Nos acompañaron Mario Z Puglisi y Mayra Ramírez, editores de Meretrices, nuestra zorra culta de la ribera chapalense.
En la primera jornada, el viernes seis, se celebraron una mesa redonda con mucho blablablá y poco trucutrú, un performance, presentaciones de diversas revistas del país y el libro de Omar Avilés La noche es luz de un sol negro. Bero, Mayra y yo intentamos una puesta en escena para presentar el nuevo número de Papalotzi, y aunque para nosotros fue un traspié teatral, al público pareció agradarle.
El siguiente día fue intenso, con actividades paralelas y venta de libros, revistas y artesanías. Mario presentó Meretrices y su poemario Dos triunfos y un poema de amor. Hubo también una emotiva lectura del Mariposario, antología poética, en la que participamos Nereyda DeSombra, Evelia Flores, Berónica Palacios, Mario Z Puglisi, José Luis Rodríguez Ávalos y yo.
En el encuentro destacaron algunos proyectos, como las revistas michoacanas Bunker (dedicada a las historietas), Cronopios o El hilo; el arte visual de la yucateca Ligia Chan Brito; la difusión editorial que desarrolla José Luis Rodríguez Ávalos con La Tanda y otros tantos, revistas y editoriales que se mueven desde la provincia con recursos limitados, pero con la visión de quien impulsa sin miramientos el desarrollo de las letras.
A mi juicio, hubo participaciones extrañas, como la de Erika Torreblanca, una amiguita que charla como viste: en rosa y amarillo pollito. Habló de su experiencia nice en el periodismo y de cómo una columna semanal puede ser in si trata sobre temas “profundos” como los novios, la ropa de moda, las amiguis y el café de Sanborns. Otro negrito en el arroz fue la falta de convocatoria hacia el público local, a pesar de que varios medios de comunicación estuvieron presentes. Esta circunstancia permite poca conectividad entre los escritores y el ciudadano común, y hace parecer que los encuentros literarios no son sino un ghetto de elogios mutuos. Fue notorio, por ejemplo, que ni los alumnos de letras se asomaron al museo. “Están en huelga”, nos dijo alguien de la ciudad intentando justificarlos.
La noche fue divertida. En el hotel, una decena de personas nos apretujamos en la habitación del cantautor Raymundo Colín a beber las aguas locas que preparó Bero y a tocar la guitarra, hasta que una amonestación telefónica de la administración nos ahuyentó. Luego fuimos a un lugar llamado Shabadaba, donde un par de grupos asociados al punk se desgañitaron por unas horas. Fue así que se clausuró el encuentro, del cual nos trajimos la amistad de escritores como Yiria Escamilla, Raymundo Colín, Jesús Baldovinos, Edgar Pérez o Armando Pacheco.
El domingo por la mañana es apto para caminar en Morelia, pues la ciudad tiene la costumbre de levantarse tarde y las calles están libres de tráfico. Bero y yo fuimos a un tianguis de artesanías, a los portales y al Museo del dulce, luego a un mercado donde desayunamos un pozole horrendo. Afortunadamente un par de deliciosos huchepos (que no son sino tamales de elote) salvaron el prestigio gastronómico del lugar.
Por la tarde, nuestro regreso a Jalisco fue lento, ya que decidimos tomar la carretera libre y ser sacudidos por una tormenta en el camino. El campo es verde y oloroso. Las pequeñas comunidades son simpáticas, pero los pueblos y ciudades (salvo Zamora) parecen descuidados: Quiroga es un caos, donde la calle principal es al mismo tiempo tianguis y paseo dominical; Zacapú es triste y Sahuayo ha mutilado gran parte de su paisaje urbano. Por cierto: si a Sahuayo vas de prisa, llégale a la Rica Pizza.
Antes de que la tarde se fuera dormir, y después de pasar Cojumatlán, bajamos por unos cerros pelones y nos topamos con una enorme cama de plata. Ahí estaba la soberbia laguna de Chapala coronada de montañas. Era Jalisco, nuestro hogar.

23.6.08

La ciudad y el rosal (Sergio Fong)

Este libro, poemario de Dante Alejandro se pudiera seccionar, leer de atrás para delante o al vésre. Igual de a medias para adelante o para atrás. Pienso en el acierto, en el poema de largo aliento de La ciudad del rosal, de alguna manera construido con la metáfora de la rosa, de la planta, la flor y la semilla. Una ciudad volátil sobre la imagen del poeta, alusión o alucinación, posible o imposible, vivirla o sobrevivirla, como ser o inser. La parte inicial del poemario nos habla de cierta visión poética del personaje recóndito; el Murciélago, el cual emite una visión sentimental sobre el encanto, la sorpresa, el asombro, la emoción de mirar el mundo. ¿De cabeza? (Esto es mío), esto de Dante: Hoy es antártica la hora: se alarga después del almuerzo / desprende trozos de cal, adobe, (a qué huele el adobe?) letanías en nuestro lomo / dice: quietos
Todo es pardo bajo el silencio (como en la noche los gatos) que precede la hora de otros (la del cardenal, la de Emilio):
la no nuestra, sino del temblor
del sueño a la deriva de un plumero
resquebrajante
me acurruco a ti: somos estalactitas
cuando viene a la ciudad el amanecer.

Quisiera imbuirme en los textos, desplayarlos con la intensión de estimar su lectura y que el público recree, a partir de la forma en que están escritos la literatura de Dante Alejandro. Pero yo quiero invitarlos a que lo lean, a que encuentren en ellos el valor del creador, su lenguaje, la metáfora, sus imágenes, la construcción de su poética.
Mundo, es la primera parte del poemario, en esta encontramos Murciélago, poema con diversas tomas, evocaciones y subvisiones sobre el mamífero volador, personaje oscuro familiarizado con el misterio que bebe sangre y algo tiene que ver con la inmortalidad. Luego, El Mundo en el cual no deje de sonar el rumor con que están sostenidas las ciudades :

Hay un poema humano prensado en su garganta.
Lo postergó en el umbral de una noche igual a otras
a la salida del Variedades
Había un vendaval del norte
arrancando murmullos en la esquina de San Gabriel
y la luna, acongojada, quería ser postal
(casi Eluard).

Y voy para atrás y ahora dice, en uno de sus tiempos (el XVI)

Soledad aquí, bajo esta lluvia deshilachada del corredor
la ciudad se ha vuelto un líquido de plomo
un sudario
¿Qué hago en medio del fango ahora que todos se han marchado?

Esta segmento de Mundo nos trae otros poemas: Curva, Testigo, Las últimas tardes, La palabra que citó, por creer en la del autor, que desenfunda, sablea, y la esgrime.

La palabra

La palabra extrema
Desdice al poeta
Lo clava en su justa penitencia

Qué entera
Que solitaria
La palabra extrema

Y con ese poema me regresaría al movimiento IV y chillar de murciélago

Para nosotros no hay casa: hay rincones
Vértices que guardan escalofrío / nido de intrusos
Batir de mariposas beatas
A solas hicimos nuestra patria / a golpe de urdir la caza
salir como truhán, poner sienes bermellón al alba
dejarse morir en las alturas del cielo raso
a donde no llega la sustancia de un domingo
(futbolero-o de servicio religioso)

…

Quisiera un día tener hogar, ser vicario
Labrar en la cantera el salmo de los míos /
Son dulce la noche y el espejismo donde moro.

Mi patria es insurrecta para quien construyó la casa
/ no sabe: somos la carne que nos convidó su dios.

Decía entre otros poemas
También hay dulzura, miel, amor, sexo, pasión

Dardos Brasa Azul

Pásenle a lo barrido, abran el libro como abrir la puerta del autor que nos convida, a tomar de su tiempo y su visión de mundo, a degustar la vida. Ese mundo que se derrite: un poema en la bóveda del mundo / es una gota por caer.

No quería decirles, estos versos, pero me regreso y término con ellos la parte de Mundo, abran bien las orejas:

De poema Dardos:

Sabes a versos de bruces / a dorso desnudo
A sal, a deseo de labio

De Brasa:

El rojo / la carne viva de tu hombro
Su lengua y las persianas por donde no asomara la noche.


Y Azul:

Quiero tus labios
Nada más tus labios entreabiertos
Y en la pupila una aurora de ámbar

Quiero tus labios erguidos
En el jugo de mi boca

(O al revés).

A continuación la ciudad del rosal


La tristeza es quieta y es mía
Todo aleja la tristeza.

La segunda y final es rosal con otros poemas, pero para terminar diré:

Apuraría la copa, liturgia de los sin mar, dice Alejandro.

La ciudad y el rosal es un poemario donde Dante Alejandro se da el gusto de reconocerse en la otredad, a través de la tronera que inventa como poeta.

Apuntes varios:

¿Qué es lo que nos dice el poeta en sus versos? ¿para qué tomar el libro y recorrer sus líneas escritas?
Ahí mero es, donde hincó su colmillo el crítico.
La literatura es un enlace entre quien entrega sus sentimientos y emociones a quien tengan el gusto y/o el placer por su lectura.
Hay muchas cosas que decir:
Festejar un libro no es cualquier evento.
La feria municipal tan gastada.
Guadalajara es la ciudad con una de las ferias más importantes del libro y la cultura a nivel internacional.
La palabra gira en torno a la imagen con el objetivo de dirigir el sentido, despertar en el otro (lector) un sentimiento. Dispararte y no morirse, esto es una metáfora, podría no tener sentido. Pero si alguien muere en el acto podría despertar un sentimiento, de dolor, de tristeza, de coraje, de impunidad. Pudiera pegarnos en el corazón, en el hígado o en un riñón, o en la mente directamente y no morirnos de muerte natural sino por sistema.

Es decir de que sirve estar aquí, si no le importa a los políticos, si nos matan la existencia con sus me vale madre, si cuando la vox del pueblo, que era la vox de Dios se levanta como protesta y lo que recibimos son mentadas y no precisamente de menta, pero si de un demente. Por eso las palabra que hila el poeta, recaen en su significado; en ellas encontramos la parte existencial del hombre que las escribe, de un artista que trasmina un estado de ánimo con sus vertientes culturales, visiones políticas, líneas ideológicas, broncas sociales que describen al ser descubre su esencia.

Termino:

El viento se encapricha
Como si fuera un dios
Y el silencio de plata
Construye con la ira.
La sirena rasga vientos,
La noche no levanta.
Otra vez el alcalde y los demás
El alcalde y los otros
La patria entregada
Al estómago del ramplón
Es un azul a medias
Lo que le queda
Al cielo y un azul herido de hiel,
Sin el calor de un sol
Y con los brazos colgando.

9.6.08

Historias de cantina


La revista Papalotzi te invita a participar

en el primer concurso de cuento breve


Historias de cantina


Bajo las siguientes bases:


1. Podrán participar todos los escritores mayores de dieciocho años residentes en el país, presentando un cuento alusivo a la vida de las cantinas. Si el cuento se escribe en una lengua distinta al castellano, deberá incluir su respectiva traducción.

2. Los interesados podrán participar con un sólo cuento, en tres copias, bajo pseudónimo, con una extensión máxima de tres cuartillas escritas por una cara, fuente Arial, 12 puntos, a doble espacio. Anexarán un sobre cerrado que contendrá la identificación del autor: nombre, domicilio, teléfono y correo electrónico.

3. Los trabajos deberán enviarse a la siguiente dirección: Calle Montecristo No. 2210, C.P. 44379, Guadalajara, Jalisco.

4. La fecha límite de recepción de los trabajos será el 20 de julio de 2008.

5. Quedan fuera de concurso los miembros de la revista y sus familiares, así como los trabajos que no cumplan con la presente convocatoria.

6. Se integrará un jurado calificador con solvencia moral y trayectoria literaria, el cual emitirá su fallo el día 22 de agosto de 2008 con carácter inapelable.

7. Los miembros del jurado se reservarán el derecho de otorgar menciones honoríficas.

8. Los premios consistirán en· Primer lugar: publicación del cuento en Papalotzi, diploma, dotación de libros, morral, libreta y camiseta Papalotzi; botella de tequila y una caja de sal de uvas.· Segundo lugar: publicación del cuento en Papalotzi, diploma, dotación de libros y botella de tequila.

9. El comité organizador notificará el resultado vía telefónica y/o correo electrónico a los ganadores y los premios se enviarán mediante correo convencional.

10. Los trabajos no seleccionados serán incinerados, manteniendo el anonimato de los autores.

11. Cualquier circunstancia no prevista en la presente convocatoria será resuelta por el comité organizador.


Fotografía: Harry Olds

4.6.08

Poemas del Sueño y la vigilia


Este preámbulo debe ser breve. La poesía lo es y no deja maderos rotos en su arena. Poemas del sueño y la vigilia también procura esa brevedad: es un libro discreto, apacentado en la palabra de a pie y en la recuperación del recurso sencillo. Quien es sorprendido en posición de asombro y sin aspavientos tendrá una lectura grata al recorrer sus páginas.
Poemas del amanecer, la primera parte, está constituida en su mayoría por marinas, en las cuales levitan el amanecer y el amor, la marea y los hombros de la mujer, el horizonte y el lecho cercano. El sueño y la vigilia son circunstancias intangibles, estados anímicos que regulan los dislates de la supuesta realidad. Un hombre sereno, como lo es José Miguel, asume su labor de termostato ante los embrujos del paisaje, del amanecer, de la piel sitiada o de la compañera amante. Dice que uno es duda, que uno es blandura “y uno cree tener sangre de poeta o muerto, / y meditando / se queda sentado en la mitad de su cerco”; por eso se convierte en fotógrafo de las cosas breves y las revela, para que se agiganten, en esa cámara oscura llamada poesía.
La segunda parte da título al poemario. La conforman trece miniaturas de un deambulante (no del sosegado en la habitación), quien procura encaramarse al tiempo, a las calles y a los “lentos días”. Todo rebota cuerpo adentro, como en estos versos: “Cuando cerraste los ojos / apareció la voz, / un puente como relato / en el que ocurría / lo simple y lo extraordinario”.
Parte de guerra cierra el poemario. Es denuncia y es el hierro de quienes reciben el golpe de los poderes bélicos, esos “de abajo” que describió Azuela, un coterráneo del autor. Aquí no hay proclamas políticas o justicieras, sino la voz de quienes no tendrán más remedio que permanecer en los recovecos de la sociedad, con la amenza permanente de un campo minado llamado mundo. “Tal vez, más que antes / se está solo / y la vida es humilde”, dice el último poema, cerrando así la (para otros) inacabable esperanza.
Este es el segundo libro de José Miguel Becerra. El primero, Latitudes del Hombre, fue publicado por el Centro Universitario de los Lagos en 2005. Como promotor cultural ha mantenido, por casi tres años, la revista Mientras pasa la tarde, en la cual ha cobijado a diversos escritores, ilustradores e investigadores de las ciencias sociales en el centro de la República. Me he enterado que dicho proyecto hará una pausa por motivos económicos. No es esto más que un parte de guerra en una sociedad que requiere urgentemente del sueño y de la vigilia sensata para seguir de pie.


Prólogo al libro Poemas del sueño y la vigilia, de José Miguel Becerra, Ediciones Mientras pasa la tarde, Lagos de Moreno, 2007.

2.6.08

En Yahualica


Gracias a la Red de Red de Revistas Independientes y la Dirección de CUltura de Yahualica, tuvimos la oportun idad de presentar nuestros proyectos editoriales.

30.5.08

Mayo




Tres eventos de mayo.
1. Presentación de Mariposario, antología poética en Lagos de Moreno, el 27 de mayo. Nos recibió Hugo Acosta en Casa Serrano y fue todo un éxito.
2. En Chiapas visitamos a Damián, Ríe y Paco, miembros del grupo de rock Sac Tzevul. Ellos componene en lengua indígena y son, además, activistas serios. Aquí con Bero.
3. Presentación de La ciudad del rosal en la Feria Municipal del libro de Guadalajara, con las gratas palabras de Sergio Fong.

27.5.08

Mariposario en Lagos


Ediciones Papalotzi
y
Casa Serrano
Centro de difusión para la ciencia y el arte


Te invitan a la presentación del libro

Mariposario
antología poética


Martes 27 de mayo de 2008
20:00 horas
Casa Serrano

Entrada libre

7.5.08

Mariposario y Papalotzi 13



En la Feria Municipal del Libro de Guadalajara se presentaron Mariosario, antología poética y el número 13 de Papalotzi. En las fotografías, de arriba a abajo, Reymundo López y Berónica Palacios, nuestra directora, hablan sobre el quehacer editorial de Papalotzi; luego Fritzia, Paty Mata, Arturo Accio y un tal Dante Alejandro; finalmente, una representación escénica con alumnos de la Prepa 3. Al fondo, Accio y Bero.

24.4.08

Fusión y letras

Durante los días 24, 25 y 26 de Abril y desde las 6.30 pm. en el café La Salvia, ubicado en Lerdo de Tejada No. 1969 casi esquina Américas, se llevará a cabo el encuentro estatal de escritores jóvenes, Fusión y Letras. Cada día habrá tres mesas de lecturas acompañadas por una banda en vivo. Se contará también con la venta nocturna de las editoriales independientes más importantes de Guadalajara: Arlequín, Alforja, Mantis, Literalia, Paraíso Perdido, Zonámbula, y la librería rodante el Aguaje. Como invitados especiales estarán Jorge Souza, Patricia Medina y Dante Medina. Organizan: Neri Tello, Zahira Rico, Juan Cervantes, Omar Sánchez Villegas, Federico Jiménez, Juan Carlos Gutiérrez, Marina Trujillo, Oscar Javier Esquivel Zepeda, Zahira Esquivel y Margarita Torres.

24 de abril
Jorge Souza
Elba Marina Trujillo roque
Ingrid Valencia
Jonathan Berumen
Víctor Cesar Villalobos Villaseñor
Patricia Mata

Carlos Cortés
Fanny Enrigue
Marco Octavio Contreras Delgado
Antonio Marts
Juan Carlos Gutiérrez

Nadia Arce
Blanca Batís
Blas Roldán
Hugo Plascencia Madrid

25 de abril
Dante Alejandro
Federico de Jesús Jiménez Huerta
Fernando Carrera
Carlos Vicente Castro
Patricia Medina

Maribel Castorena
Fernanda Iñiguez
Hector de Anda
Abril Medina
Luis Eduardo Guzmán

Dora Moro
Zahira Rico
Berónica Palacios
Rafael Castillo

26 de abril
Dante Medina
Miguel Ángel Leos
Mauxi Ornelas Kobayashi
Juan Antonio Cervantes
Manuel Romero
Omar Sánchez

Paola Zulaica
Diego Villaseñor
José Ascencio
Xe hal
Alejandro Zapa
Iliana Ávalos
Adriana Leal

Leticia Cortés
Benjamín Orozco
Nayelli Sánchez
José Antonio Neri Tello
Álvaro García
Héctor Palacios
Angélica Maciel .

18.4.08

Papalotzi 13


Esta noche, a partir de las 19:30 horas, se presenta el número 13 de la revista Papalotzi. La cita es en el centro cultural Mixcoacalli, en Guadalajara. Habrá jaraneros y sorpresas.
Disfruta de este nuevo número con los textos de autores como Oscar Palacios, Sergio Fong, Martín Mérida o Xmal Méndez, así como con la obra plástica de Oswaldo Martínez, Conrado Contreras, Salvador Rodríguez o Gerardo González Alonso, entre otros.

15.4.08

Cartón


En el estudio de Jorge Ulloa se celebró hace años una reunión de las que acostumbraban pintores, poetas y similares de Lagos, con algunos litros de alcohol, cigarros, música y charlas redentoras. Por supuesto, nunca se llegaba a una resolución productiva en la velada pero, eso sí, la cruda del día siguiente era muy artística.
El estudio estaba entonces en el edificio funcionalista que ocupa la esquina sureste de Madero y Agustín Rivera. Ahí conocí a Gerardo Gómez Moreno, mejor conocido en el inframundo como “Aluminio”. Él llegó por invitación de su compadre Lázaro Prado y desde entonces somos amigos, a pesar de algunos momentos de divergencia y de quejas mutuas.
El círculo de artistas en la ciudad era (y es) reducido, así que coincidíamos en las actividades del taller literario El tlacuache, de Contracorriente en Provincia y del Jardín del Arte. En este último grupo, Gerardo era un entusiasta miembro y cada año organizaba un festival con artistas plásticos, poetas, músicos y espontáneos, el cual terminaba en un festín de varias horas, al cual acudíamos sendos gorrones.
La personalidad de Gerardo es difícil y no cómoda para algunos. En ocasiones exaspera y en otras, de plano, enemista. Su pasatiempo favorito es sacar de quicio al que está enfrente. En lo personal, a veces me ha caído gordo, y qué, pero también admiro su terquedad cuando se propone un proyecto, ya sea de escultura, de promoción al arte o, como en este caso, de periodismo.
Fue hace un año cuando me invitó a participar en un semanario que llamaría El cartón y cuya sección principal sería destinada al género de la caricatura. Le entregué una colaboración dudando sobre la certeza del proyecto, pues en Lagos de Moreno todos hemos hecho un periódico o una revista alguna vez y sólo un par se han sostenido más de un año.
Mi pesimismo fue vencido. El cartón sigue de pie y ya le están saliendo dientitos. A un año de su nacimiento intentaré hacer una descripción de este medio: se trata de un semanario en formato tabloide, a color, con una docena de páginas y que cuando sale de la imprenta está calientito. En la portada, generalmente vive un cartón alusivo a las últimas noticias en Lagos de Moreno, en el cual son personajes recurrentes dos o tres políticos acostumbrados a dar la nota.
Los interiores están destinados a los colaboradores, pues El cartón no es sólo noticia. Esta queda relegada a la fila de atrás, ya que el cuerpo de la publicación se abre como bahía a la participación de columnistas en diversos temas, desde la educación sexual al arte, pasando por la administración pública y la crónica callejera. Pensemos que en Lagos hay preocupación por los temas sociales, culturales y políticos, no sólo por el acontecer policiaco y los balazos. Eso lo pueden decir otros medios respetables como Radio Universidad de Guadalajara, La voz alteña, de Carlos Gómez Mata y Nuevo milenio, de Guillermo Chaim.
En seguida vuelvo, voy a brindar para que El cartón llegue al segundo año con la misma terquedad, herencia de su papá Gerardo Gómez Moreno.

27.3.08

Guacamayas underground



Hay una rica torta de duro de cerdo, popularizada entre los estudiantes de León (Guanajuato) hace unas décadas, ya que era un alimento económico para consumir entre clases. A ese tentempié se le conocía como “torta del estudiante”. Hoy tiene nombre de animal (quien sabe por qué): guacamaya.
Las guacamayas se andan emparentando con la torta ahogada de Guadalajara o con la defeña torta de tamal por su sabrosura y porque las podemos localizar en cualquier esquina. La receta se ha extendido de León a ciudades vecinas, como Silao, Guanajuato o San Francisco del Rincón.
Lagos de Moreno es hoy la sede jalisciense de las guacamayas y una especie de cuna underground, con su propia dinámica guacamayera. Hay, incluso, quien afirma (con más osadía que pelos de burra en la mano) que la receta salió de acá. Existe un corredor en la callejuela República, donde se venden las deliciosas guacamayas y sus parientes en primer grado: los duros enchilosos y las tostadas de cueritos, pues en esta ciudad los encurtidos son obra divina. Hay también carritos en la Calzada Pedro Moreno, en el Jardín del Panteón y en algunas esquinas de barrio. Para muchos laguenses, una dosis de este manjar es ritual los fines de semana y es imprescindible a quien pisa los dominios del alcalde jambarse una “bien enchilosa”.
En León sucede lo mismo, pero con malévola gracia; se acostumbra “bautizar” a los visitantes llevándolos a un puesto de guacamayas y dotándoles una que contenga escondido un chile habanero. Ellos sufrirán hartamente y terminarán en el w.c. con ardores al sur de su cuerpecito, pero sólo entonces se considerarán bienvenidos a la capital zapatera.
La guacamaya es un alimento rupestre, callejero, de hambreados oficinistas, crudos o domingueros. En los anales de la fast food será más canija que los macdonals, los quentoquis, las maruchans o las pizzajots, sencillamente porque es casera, accesible a toda hora y su receta luce al cheff menos agraciado. Basta con mandar al niño a que compre bolillos y duro delgado (o chicharrón) de puerco, mientras se prepara una salsa cruda con jitomate picado (de preferencia ese larguito que se conoce como saladet), chile de árbol debidamente martajado o molido, cebolla picada y una pizca de sal. Si uno quiere ser ortodoxo, habrá que dejar la salsa terriblemente picante.
La forma de preparación es de quinto de primaria: al bolillo se le abre una boca al costado, de modo que se asemeje a un pac-man, luego se le retira el migajón y se rellena con trozos de duro hasta dejarlo choncho. Hay que agragarle salsa al gusto (algunos preferimos tal cantidad que ablande el bolillo) y luego exprimirle jugo de limón. El resultado es para hacerse agua la boca, sobre todo cuando el hacedor tiene ya maestría.
Como todo platillo y a pesar de su sencillez, tiene sus variables y sazones múltiples: puede clasificarse en grados de picante, se le pueden agregar cueritos en vinagre, ya sean blancos o de duro, rebanadas de aguacate o hasta queso, según la exigencia del voraz comensal.
A mi me gustan las guacamayas del panteón. Las paladeo sentado en una jardinera y con una coca cola. Si hay suerte, de vez en vez pasa algún cortejo fúnebre mientras la salsa escurre, los árboles se mecen y la lengua comienza a arder.




Colaboración para el semanario El Cartón.

8.1.08

Mariposario, antología poética


Ya está a la venta Mariposario, antología poética, libro con el que se funda Editorial Papalotzi. En él encontrarás una muestra de poesía con el tema de las mariposas, en voz de los autores: Aída Valdepeña, Alejandro Campos Oliver, Ana Laura García, Angélica Santa Olaya, Alma Gloria Salazar, Arturo Accio, Arturo García, Berónica Palacios Rojas, Daniel Wence Partida, Dante Alejandro Velázquez, Evelia Flores Ríos, Fernando Esteves Pinto, Fernando Villaseñor Ulloa, Fritzia Carranza Rodríguez, Gabriela Juárez, Georgina Hernández, James Tipton, Javier Malagón, Jorge Orendáin , José Luis Rodríguez Ávalos, Juan Carlos Vázquez Cabello, Lib. Rivera, Mario Z. Puglisi, Martín Israel Rosales, Miguel Muñoz, Nereyda De Sombra, Omar Rojas, Patricia Mata, Reymundo López Robledo, Sergio A. Martín del Campo, Victor Manuel Vázquez, Xmal Méndez y Yolanda Ramírez Michel.
Para saber cómo y donde adquirirlo puedes escribir a colaboraciones_papalotzi@yahoo.com


Características de la edición:
14 x 21.3 cms
80 páginas
Interiores en papel cultural
Exterior en papel couché
Portada en color
Con solapas

27.12.07

Al margen

Ya circula en el espacio electrónico el número 45 de la revista Al margen, que dirige Oscar Huerta. Ahí puedes leer mi cuento El horizonte. Hay, además, textos de Miguel Reinoso, Nadia Contreras, Yolanda Castaño y Francho Aijón, entre otros. La dirección es www.almargen.net

5.12.07

Ciertos pelados en Guadalajara


Aterciopelados son ciertos pelados colombianos (Andrea Echeverri, Héctor Buitrago y músicos de cabecera) que conforman una de las bandas más sólidas del rock en la última década. A ellos les correspondió cerrar la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, versión 2007, esa que se presume como la más importante del mundo en lengua española y que este año sobrepasó los quinientos mil visitantes, teniendo como país invitado a Colombia.
Aunque no existieron tremendas filas, como en tiempos de Silvio Rodríguez o de Joaquín Sabina, antes del concierto estaban ya saturados la explanada de la Expo-Guadalajara y sus aledaños. Según las crónicas, innumerables personas se quedaron fuera, inundando el acceso al lugar y las calles vecinas. La misma Andrea Echeverri saludó a quienes estaban dentro del cuasi auditorio “y a los que están afuera”.
Antes del concierto, apareció en el escenario Victor Trujillo, enfundado en el payaso Brozo, cómo más. Durante casi una hora se hizo el chistorín y animó a los cinco mil y tantos cristianos que lo escuchaban, con el único afán de promover su libro Cuentos tenebrozos. Hay que rescatarle haber asumido una solidaridad con la periodista Lidia Cacho, motivo por el cuál el público empuño un largo griterío de benevolencia, seguido de un abucheo unánime al “gober precioso” y a la Suprema Corte de Injusticia del país.
Luego se apagaron las luces, revolotearon algunas banderas colombianas y apareció la banda a tocar. Andrea Echeverri no es sólo la lider de esta agrupación, sino una mujer que amasija tortas de carisma cuando canta. Arde en el escenario, baila e Interpreta sus canciones (así, con mayúslcula) como si fuera la primera vez. El repertorio ondeó entre sus éxitos Que la felicidad los atropelle, Bolero Falaz y Don dinero hasta El álbum de mi cabeza y La pipa de la paz, canción con la cuál acercaron el concierto a los linderos de un performance.
Después de concluir su programada tanda, los Aterciopelados volvieron tres ocasiones más para complacer la ovación. Todo concluyó como amerita una catarsis: Andrea se embolsó al público con una improvisación, rockeando estrofas de “Guadalajara en un llano, México en una laguna…”, hasta quedar afónica e inclinada ante el “respetable” (y sus correspondientes irrespetables ¿verdad?). Había terminado la FIL.
Entrado diciembre estará en la barranca de Huentitán nada más y nada menos que Björk, esa islandesa revolucionaria del pop. La crónica tendrán que escribirla otros, pues yo me quedaré con las ganas: están muy caros los boletos.

28.11.07

Un día de contracultura




Por quinto año consecutivo, el Centro Universitario de Los Lagos y la revista Generación llevaron a cabo en Lagos de Moreno el Congreso Nacional de Contracultura. 22, 23 y 24 de noviembre, exactamente.
La segunda jornada inició en El cisne, un pequeño bar acurrucado en una esquina de Luis Moreno y Allende, de donde algunas veces vi salir tambaleando a Black Killer, gladiador precursor de los hermanos dinamita. Ahí se celebró por la tarde el convite contracultural, mientras Andrés, el propietario, despachaba sendos tragos de elixir a los asistentes.
Llegamos a medio programa, pues ya se había llevado a cabo la mesa redonda “Tequila vs. mezcal” y se presentaba el libro Cultura/Contracultura y redes de poder, de Eliseo López y Rubén Becerra.
Yahaira Padilla, una de las organizadoras, nos invitó a presentar una muestra de la Red de revistas independientes, pues en Jalisco también se hacen aguas y son, afortunadamente, un torrencial que aporta al país productos creativos de alcance mayor.
La mesa estuvo compuesta por Favio Gámez, de La Jericalla ahogada, Gaby Saldaña, de La otra realidad, Mario Z. Puglisi, de Meretrices, Berónica Palacios, de Papalotzi y Rosario Orozco, de Va de nuez. Nos faltó Sergio Fong, director de La rueda, quien tuvo que quedarse en Guadalajara a preparar el arranque de La otra FIL. Tres revistas de Guadalajara, una de Atotonilco y una de la ribera de Chapala se posesionaron por un rato entre los oyentes, haciendo de la sesión de preguntas y respuestas un foro para embestir con los astados de quienes editan la voz subterránea en este coso regional.
Después de abandonar El Cisne fuimos a comer e instalarnos al Hotel Colonial. Es pequeño el mundo, de veras, pues Mario Z. Puglisi resultó ser pariente de la propietaria y fue allí donde nos encontramos con Alicia Martín, actriz laguense de ferviente amor a la vida artística.
Quien a Lagos llega debe rondar por sus calles y rinconadas, subir al Calvario y tomarse una foto con la estatua de Azuela en el jardín de san Felipe. Eso hicimos el resto de la tarde. Por La noche tuvimos show en Casa Serrano. Primero se inauguró una exposición de Jorge Vite y luego se llevó a cabo la mesa redonda “La cultura como misoginia… de monja a cabaretera”, con una ponencia-performance de la impredecible Iris México y comentarios de Nayeli Santos y Roberto Castelán.
Beropa instaló una mesa con publicaciones periódicas jaliscienses, algunos libros y productos eróticos de Iris México. Luego vino la música, encendida con el sonido urbano de Fractal, un acoplado en el que tocan Iván Antillón (¡qué buena esperanza tapatía!), Delmiro García, Julio Lara y Carlos Avilez, bien conocido por ser miembro de la emblemática banda Cuca.
A medio traqueteo de la emoción vino Checovich Navarro y me dijo “Ahí está Jaime López”. Órale. Siempre hay que creerle a Checovich, quien es lector avanzado y coleccionista de buena música. Efectivamente, el maestro estaba casi embarrado en la pared del fondo, escuchando como cualquier parroquiano. Dijo que sí a un par de fotos y flash flash flash yacuzá yacuzá…
Fue entonces que Fractal interrumpió su sabor e Iván Antillón invitó al escenario a Jaime López. Por una noche me convertí en algo así como un grupi. Cómo no, si el otrora “mequetrefe”, comenzó a tocar Corazón de cacto (“la perra de perras”, diría un conocido mimo de Lagos) y Caite cadáver, dos piezas de mi soundtrack personal que hicieron de Cecilia Toussaint una gurú del rock en los años ochenta. A Jaime López se le conoce más por rolas como La chilanga banda o Ella empacó su bistec, pero es un reverendo compositor de la ciudad y sus achaques. Nació en el Matamoros de Rigo allá por los cincuenta y en el DF se fue agrandando y compartiendo su música con los Toussaint, con Café Tacuba, con José Manuel Aguilera y con otros intérpretes de sobra conocidos.
No me dejarán mentir quienes se quedaron un rato más a pisarle las huellas al inmortal cangrejo: estaba de fiesta la fiesta. Algunos no tendríamos cuerda para el día siguiente, pero otros llevarían a cabo una prórroga de contracultura en esta ciudad a ratos luminosa.


Fotos cortesía de M.Z. Puglisi


7.11.07

Estudios Laguenses*


Hace días fui invitado a participar en la presentación de Estudios laguenses, junto con Alfredo Moreno González, Mario Gómez Mata (quien lamentablemente no pudo acompañarnos por encontrarse convaleciente) y el autor del libro, Sergio López Mena, cuyo trabajo profesional se ha desarrollado en dos vertientes: la literatura y Lagos de Moreno.
Sobre este último tema ha escrito Lagos de Moreno; visto y oído, Luz y gallardía de Lagos de Moreno y Diccionario laguense de hombres y mujeres ilustres, entre otros títulos. También ha reeditado a autores locales como José Rosas Moreno y Francisco González León. Durante los años ochenta publicó la única revista de difusión cultural que existía entonces en la ciudad, me refiero a Alteña, en la que llegaron a colaborar a Eusebio Ruvalcaba, Vicente Quitarte, Ricardo Orozco Castellanos y Elena Poniatowska.
Estudios laguenses es una recopilación de dieciocho artículos y conferencias publicados con anterioridad en periódicos y revistas. Su lectura no requiere un compromiso intelectual para el lector. Se trata de una miscelánea que recorre la historia de la ciudad sin recurrir a órdenes temáticos y acontece, manteniendo un rigor académico, al margen de la pretensión científica. Es, pues, un libro dispuesto a cualquiera.
Suma temas diversos: las primeras descripciones de la Villa de Santa María de los Lagos; apuntes biográficos de personajes como Antonio Gómez Anda o Manuel González Serrano; referencias a personas aún desconocidas (o sepultadas), como Macedonio Ayala, Patricio Arellano o Soledad Orozco Ávila; así como asuntos evitados por un temeroso grueso de laguenses, como la Reforma Agraria, el quehacer cultural actual o la esclavitud durante el virreinato.
El libro concluye con un recuerdo del movimiento político impulsado en 1979 por jóvenes profesionistas de niveles socioeconómicos medio y bajo, a fin de desterrar el cacicazgo como status quo. Este cierre no es casual, como señaló el propio López Mena, es un guiño para que la sociedad laguense asuma una deuda: la de reconocerse y enfrentar su actual circunstancia social, cultural y política, así como las relaciones de convivencia en las que subyace. Además, deja un renglón en blanco para que el estudioso de la ciudad apechugue en temas aún vírgenes.
Como es tradición, no hubo en el público un solo personaje de la clase gobernante en el municipio. Quienes deben atender con interés estas actividades son los menos apersonados. Eso sí, cuando se trata de futbol, de política barata o de guarapeta, aparecen en caravana. Y no es asunto privativo de Lagos. Seguramente sucede lo mismo en muchas ciudades del país. Presidentes, regidores y funcionarios son analistas prolíficos de futbol y saben de memoria la alineación de cada equipo, pero cuando hay qué zambullirse en la identidad del sitio que gobiernan son incapaces de nadar o flotan de soslayo, de ahí que se siga gobernando bajo métodos de absoluta ocurrencia o hagan de su labor un corcovo. Textos como el de López Mena son ajenos a ellos. Es más, dudo que algunos abran, al menos por accidente, un libro.
Para el laguense común, quien aboga por levantar la casa chica, Estudios laguenses será un libro enriquecedor y, ojalá, trascendente.


*Estudios Laguenses, Sergio López Mena, Editorial Praxis, México, 2007.

29.10.07

La poesía escampa


Es veinte de octubre: sábado para echarse una vuelta a San Juan Cosalá, pueblo que ya sacude el amanecer adolorido del doce de septiembre. El gobierno limpió arroyos y vertientes (después de ahogado el niño, como siempre) y la comunidad desasolva, con buena voluntad y trabajo, las huellas de aquella tromba que despeinó calles y viviendas a su paso.
Son las seis de la tarde. Quién sabe si habrá actividad, pues la lluvia anda de nuevo con su vaivén de gato. Escucho un chas chas sobre el empedrado y la amenaza de un regaderazo a quien intente andar por las banquetas haciendo dribling bajo gárgolas y aleros.
Por la noche se reunirá la comunidad a recaudar fondos para la reconstrucción. Habrá (si el cielo se aquieta) verbena, antojitos, venta de arte, juegos, música en vivo y embriaguez, cómo no. La fiesta lleva el nombre de todos, locales y extranjeros, hombres y mujeres, niños y ancianos. También poetas.
En el Café Saga, cuadras abajo de la plaza, el Colectivo Cultural La Cueva recibe a oyentes y parroquianos para un recital en beneficio de los damnificados por la tromba. Recital blingüe de poesía, inglés y español parejos, eso me agrada, con seis escritores de la ribera. Es la primera actividad cultural a la que acudo desde que llegué a esta guapa tierra, así que me acomodo en un buen sitio del café y escucho.
Arturo García abre la noche con poemas acunados en la nostalgia, en la infancia, el padre, el amigo perdido y su amada Chapala. Luego viene James Timpton, quien dibuja paisajes mexicanos con la palabra; sus textos, dice la semblanza previa, fueron prologados por Isabel Allende en un reciente libro. Berónica Palacios, la mujer mariposa, nos entrega, a su vez, tres poemas intensos. Es una escritora que se agranda, como pocos, al empuñar sus versos.
Durante el recital, la lluvia se aplaca y cambia su rumor por la verbena y el sonido de un banda, allá en el kiosco. Aquí sigue la poesía dando relinchos y escampando el cielo. Es turno de Michael Warren, hombre de discreta retórica y sin dilación. Luego viene Mario Z. Puglisi, editor de Meretrices, quien escribió un poema ex profeso para la ocasión. Es contundente y nos mantiene quietos. Finalmente, Judy Dykstra-Brown, una entusiasta del evento, lanza su poesía y deja en grata atmósfera al auditorio. Circula entre el público, la mayoría extranjeros, una cubeta para llenar de billetes -aunque no en suficiencia, pero coperacha al fin- la esperanza de San Juan.
Pepe Villalobos se encarga de cerrar el recital con algunas piezas de trova y miel jalisciense. Quienes siguen en su silla saben que la noche se desmodorra aún más, pues hace su arribo el reggae de la banda Colectivo Caracol. Es tiempo de azotar el polvo al canto del Lobito y mover el aguayón, como decía Borola Tacuche. Nadie se queda fuera. Brincan niñas fresas, rockeros, americanos y tiesos, como yo. Por aquí andan Beto Rock y su señora, bienqueridos impulsores del arte. Andan también el pintor Xilotl y otros noctámbulos de oficio.
Esta noche es la noche de San Juan. La poesía dio rango de general a la fiesta y es causa para seguir un rato más.

22.10.07

Cri cri, el caníbal y los otros


Mientras un proceso judicial esclarece si el caníbal de la Guerrero cometió o no antropofagia; mientras Aeroméxico es carnada para el mejor postor (y no la mejor alternativa para la aeronáutica nacional); mientras Fox se exhibe por enésima vez; mientras el Atlante vuelve a ser el chido, aunque pocos lo disfrutemos; mientras Calderón esconde la mano en el gasolinazo; mientras Tonalá arde y las autoridades tocan la lira; mientras Petersen se empeña en desocupar un barrio de toda la vida para meter una vecindad de dos semanas; mientras yo escribo y Julieta Campos se acomoda en el cielo… mientras eso gravita, hay una lindura que conmemoramos los mexicanos en estos días (y nada tiene que ver con Frida o Diego): se trata de los cien años del nacimiento de Francisco Gavilondo Soler, alias Cri-cri: un gavilán orondo: un franciscano gavilán.
Basta decir Cri-cri para relajarnos, volver a la infancia o hacerse de la vista gorda si somos muy machos o “muy maduros”.
Verdad que ajá. Cualquiera, hasta el más chucho o el uyuyuy de la cuadra, sabe de memoria un pedazo de canción nacida del grillito ese. Envidiota para las gemelas Ivonne e Ivette ¿verdad? Yo, o sea mí, tengo mis preferidas. Puedo recordar, así, sin ir al Google -como acostumbran muchos articulistas “serios”- canciones de antología: Los enanitos toreros, El ratón vaquero, La patita o Los pollitos jardineros, tema que bailé en el jardín de niños como todo un Nureyev de pacotilla. Entre todos me emociona El gato de barrio y sus estribillos

Que bonito es mi barrio
sobre todo en las mañanas
cuando pasa echando chispas el camióna lueguito por la tarde
se columpian las campanas
invitando a todo mundo a la oración

Qué bonito es mi barrio
sobre todo por las noches
cuando empiezan los cochinos a roncar
a lo lejos por los cerros
ladran juntos veinte perros
y no dejan las chicharras de cantar


Cri-cri no es un personaje de la infancia, como la mayoría lo clasifica, sino de la mexicanidad. Y me refiero a mexicanidad, no como un término de agregados simbólicos o fastidiosos íconos, sino como un ingrediente pozolario que se paladea y ya. Es otro más del tazón, igual a Chava Flores, a la capirotada, a Renato Leduc, al Santo, a María Sabina, a la familia Burrón, a José Alfredo, a la pomada de la campana, a Morelos o a Botellita de Jerez.
Los demás, el caníbal y el chalet foxiano, se reducen por sí solos. Este país no necesita enrolarse en chismes de ocasión si es productivo, ni meterse a como dé lugar en la esfera dirigida del poder económico internacional o en quemazón política de pocos. Es una sentencia a la Negrita Cucurumbé:

Pero ¡válgame, mujer!
¿Pues qué no ve?
Que así, negra, está bonita,
Negrita Cucurumbé.

12.10.07

San Juan Cosalá


San Juan Cosalá es un pequeño poblado en la ribera de Chapala. Cerca de aquí tuvo su hogar una temporada el dramaturgo Tennessee Williams y fue bajo este paisaje donde escribió algunos de sus memorables dramas. Como él, muchos extranjeros han decidido establecer su residencia en la orilla del lago, afiliándose sin condición a la serena cotidianidad de sus habitantes.
El mes de septiembre vivió el más negro amanecer en la historia del pueblo. Al levantarse el miércoles doce, una tromba azotó la región como cubetada. “La culebra picó dos veces”, dicen los locales, refiriéndose a un fenómeno natural que se repite en ciclos de aproximadamente cinco años. Desde Mezcala hasta Juanacatlán se desbocaron los arroyos; bajaron sin miramiento en San Antonio Tlayacapán, en el Tepalo o en las calles empinadas de Chapala.
Sobre San Juan Cosalá se vino el cerro, acarreando agua, lodos y piedras fulminantes. Entró al pueblo, derribó lo que pudo a su paso e inundó calles y casas, desde el barrio más humilde hasta el Raquet Club, pasando por un albergue infantil. Afortunadamente no hubo muertos, pues la sociedad fue evacuada con oportunidad, pero sí acabó con el patrimonio físico de algunas familias.
El macizo montañoso que preside el norte del lago de Chapala es inestable. A veces caen piedras o se desmoronan los escarpados. Por ejemplo, el cerro de San Miguel, en Chapala, es un constante peligro, pues algunas veces se ha venido abajo parcialmente, arrastrándose en las calles del barrio El Cerrito o colapsando inmuebles en las avenidas Madero e Hidalgo.
Hay una historia triste de todos conocida. Hace unos años cayó un torrencial sobre la región. La gente esperaba que terminara, guardada en su hogar. En una casa humilde, un hombre se levantó de la cama y fue a la ventana. “Ven a mirar la lluvia”, le dijo a su mujer. “No, hace mucho frío”, contestó ella, cobijándose, y apenas había dicho esto cuando una roca entró como demonio, llevando tras de sí la pared y los muebles hasta tronar la cama y prensar a la señora. “¡Sácame, sácame!” decía con el poco aire que le quedaba. El hombre gritó pidiendo auxilio y varios vecinos llegaron para ayudarle a retirar el macizo. Fue inútil, no pudieron salvar a su mujer: falleció bajo el rudo emisario de la montaña.

San Juan Cosalá ha sido declarado por el gobierno “zona de desastre”. Alrededor de mil viviendas fueron afectadas en distintas escalas y veinticinco serán demolidas definitivamente por emplazarse en sitios de peligro. Ahora se efectúan obras de reconstrucción con el apoyo del estado y, sobre todo, por la solidaridad de los habitantes de la ribera.
Ningún siniestro se apodera de las cosas definitivamente. Mientras escribo esto, la luz del sol hace del lago hamaca y se aquieta en los tejados del pueblo. Tiene la brillantez del amanecer. Un amanecer que calienta la esperanza de quienes aquí tienden su vida y no piensan abandonar el hogar, a menos que, algún día, vuelva a caerse el cielo como en este despiadado mes.

26.9.07

blog blog


El blog o bitácora es un recurso que el Internet pone en manos de cualquier mundano para que publique lo que le venga en gana. Hay de todo y para todos: desde sentimentales diarios hasta inteligentes proclamas. Algunos lo utilizan como galería plástica y otros como vertedero sexual; unos coleccionan caricatura política y otros reclaman la incomprensión familiar; hay quienes anuncian su establecimiento y quienes renuncian al sistema establecido. Es un confite de mentalidades, con pequeños Shakespeares e inacabables analfabetas funcionales que a diario postean en la telaraña electrónica.
Eso sí: tiene uno que navegar con pasos de lebrel para no cazar vanalidades o hacerse el idiota por horas. El blog no es una moda, sino un nuevo mecanismo para vertirse al mundo y dejarse leer por cualquiera.
Ahora que la cultura anda desbocada por la red, tenemos la oportunidad de treparnos y decir “algo” (aunque muchos “algos” deberían desvanecerse por inútiles o huecos). Antes esperábamos la venia de un impresor o un espacio en los medios electrónicos. La gran virtud (y el gran riesgo a la vez) del Internet es que no deja desolado a nadie, por eso millones de adolescentes se han colgado de él como el medio que mejor los cobija y algunos adultos intentamos hacerlo familiar.
Un buen navegante sabe andar como Juan en su casa; lee el diario, consulta el clima, escucha la radio o tramita su INFONAVIT; se cuela de un lado a otro, de un sitio a otro, del correo al Chat, de un blog a un fotoblog, de un fotoblog a un videoblog.
Los videoblogs confirman que la red puede ser otra alternativa ante los monopolios televisivos. Algunos son evidentemente creativos. En lo personal, durante un tiempo he seguido la pista a uno español llamado Qué vida más triste, el cual sube a la red semanalmente las aventuras de Borja, su novia Nuria y su grupo de amigos, treintañeros muy ñeros que no hacen sino ver desgastarse la vida con “la play” y la soledad de una generación que aún no sabe mancomunar con su especie. Este modesto proyecto lleva ya dos temporadas circulando en Internet con infinidad de seguidores. Se produce de manera doméstica, con capítulos de cinco minutos y guiones divertidos y sensatos.
Aún es hueca e insuficiente la bondad de las páginas personales, pero muchas saben congratularse con el palpitar de la sociedad en la que vivimos y pueden ser, en vastos casos, mejor opción que escuchar la verborrea totalizante de los Pedros Ferrices, los Guillermos Ortegas, los López Dórigas o cualquier otro hipnotizador de la mediateca al servicio del capital.
En fin, yo estoy apostándole un grato futuro al mundo de la blogería. Esta colaboración de El Cartón irá a parar a mi espacio, por si alguien anda metido en este mundo virtual: www.dantealejandro.blogspot.com. Por ahí nos leemos, nos posteamos o a ver qué hacemos.

14.9.07

La gata


Cuando ampliaron la calzada, tuvieron que cortar como tajo de tarta algunos edificios, entre ellos la casa del hombre. Por fortuna, vivía sólo con su gata y dos televisiones, ocupando únicamente la cocina, uno de los cuartos y el baño, así que no tuvo empacho en perder el resto de la casa. Obras Públicas rehizo la fachada con toda intención minimalista y con la premura que el presupuesto le permitió al ayuntamiento.
Fue uno de sus vecinos, un estudiante de letras, acostumbrado a las gracias, quien le colocó el mote de Asterión de Zaragoza, en alusión al pobre bóvido-hombre encerrado por el Minos gubernamental en el laberinto urbano.
La Calzada Zaragoza es hoy una amplia rambla a donde van de día los niños y de noche los trasvestidos. Corre de sur a norte (como el Nilo) y en la fachada oriente (como en el Nilo) se han edificado mundos de luz y de vida: bares, resturantes, un par de galerías, comercios y oficinas. El margen poniente pertenece (como el Nilo) a los muertos o a los que menos tienen. Originalmente han habitado el barrio personajes de mediana economía hacia abajo; el ayuntamiento se limitó a levantar las urgidas fachadas y después se olvidó de ellos, dejando pendientes banquetas y mobiliario urbano. Algunos abrieron su taller mecánico, su peluquería o una tienda de abarrotes; otros se marcharon, deslumbrados por las ofertas de la vivienda en bloque; los menos, como el caso de Asterión de Zaragoza, permanecen en su reducto, ajenos al posmoderno exterior y a la mano del especulador que anda en pos de su vivienda.
Desde que abrieron la calzada, él prefirió su claustro y un par de rutinas diarias, tales como salir a comprar leche a las siete de la mañana o bajar al mercado a las doce. Las tardes de Asterión nadie las conocía. Permanecía encerrado en la casa y de vez en vez asistía a la puerta para mirar pasar colegialas o para compartir nostalgias con algún vecino contemporáneo suyo.
Una noche salió la gata y fue a plantarse ante un autobús procedente de La Piedad, cuyas llantas derechas decretaron el fin de la mascota. Al otro día, cuando Asterión de Zaragoza se enteró del percance, los restos de su compañera habían sido retirados con pala por una comisión de Aseo Público, cuyo camión se la llevó como a los muertos lleva el Nilo.
Esa misma tarde, compungido, Asterión fue a la casa de empeño con una de las dos televisiones.

6.8.07

Diccionario de la obra de Juan Rulfo


Juan Rulfo, el más universal de los escritores mexicanos, el breve, el preciso, ha sido estudiado por infinidad de especialistas y desde distintos perfiles y causas. Año con año se suman trabajos que lo siguen revelando y lectores que lo vuelven imprescriptible para las letras en lengua castellana.
Como el pozole y el tequila, la obra de Rulfo conmemora al pueblo de Jalisco y alcanza a salpicar como aguamiel. Lo conmemora con la palabra, con el lenguaje vivo y viril de rancherías y poblados, de cañadas y mesas, de la capital y del más desolado escondrijo. Es la voz fecunda de nosotros, los jaliscienses, hombres y mujeres de a pie, igualados en el modo de decirnos las “cosas”.
El próximo año, Rulfo se pondrá en ojos de todos, mexicanos y no, lectores y no, con la filmación de una nueva versión de Pedro Paramo, bajo la dirección de Mateo Gil, cineasta español que ha escrito varios guiones para el genio de Alejandro Amenábar. Será en territorio laguense donde se ruede esta cinta y es en este mismo donde nació Sergio López Mena, uno de esos amorosos especialistas del hijo de San Gabriel. López Mena ha escrito el Diccionario de la Obra de Juan Rulfo, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México y presentado recientemente en el Palacio de Minería.
Este es no sólo un libro de consulta, sino un vertedero de voces, de esas que siempre escuchamos y no reparamos en desmenuzar por la mera inercia de lo cotidiano. Para el jalisciense, el diccionario se comporta como un preciso antropólogo, un espejo divertido; para los mexicanos, se acomodará en la órbita de trabajos que estiman y prorrogan el lenguaje popular; pero, sobre todo, será recibido con gratitud por aquellos lectores extranjeros para quienes “orita” y “pácatelas” resultan palabras extrañas o de difícil consulta en los diccionarios convencionales.
Sergio López Mena no improvisa en el tema ni lanza dardos romos. Ha dedicado los recientes años a la obra de Rulfo, tanto en la investigación como en la docencia. Publicó Los caminos de la creación de Juan Rulfo, en 1994, Revisión crítica de la obra de Juan Rulfo, en 1998, Perfil de Juan Rulfo, en 2001, así como el estudio crítico en la edición internacional de Toda la obra/Juan Rulfo.
Este diccionario es el engrane que hacía falta para conocer al local curioso que Rulfo llevaba dentro y para facilitar su estudio. El entendimiento del lenguaje jalisciense, sus modos y las referencias geográficas de Rulfo son atendidas por López Mena con minuciosidad, reparando no solo en palabras, sino en expresiones enteras, trabajando como en quirófano durante varios años. Para cada uno de los términos hace referencia al libro donde estos se citan, -sea El llano en llamas, sea Pedro Páramo, sea El gallo de oro o los guiones cinematográficos.
Yo me he divertido (aunque habrá también lectores sumamente serios) con algunas sentencias y localismos, como “echarle tequesquite a los elotes de uno”, “largar camino”, “eso que ni qué”, “parar la jeta” o “tronar la nuez”. Hay también vocablos como “trácala”, “Jorongo”, “derrengarse” o “chacarota”; lugares como El Pochote, Cuastecomate, Puerto de los Colimotes o Las ánimas y ejemplos asociados, como señalé anteriormente, a las obras y a sus personajes.
Debo despedirme, citando una queja de Toribio Aldrete que aparece en la página 119: “me lleva la rejodida con ese hijo de la rechintola de su patrón“. No invito al lector para que se acerque a este diccionario, prefiero hacerlo al estilo Jalisco, es decir, sonsacarlo al tal por cual, encampanarlo. ¿O qué jaiz?

Juegos Florales Lagos

Ayer por la mañana recibí un correo electrónico. Además del saludo y de un breve mensaje contenía, en archivo adjunto, un poema. Hace quince años no hubiera imaginado leer poemas en la red. Entonces recurríamos a las revistas impresas y a los periódicos para enterarnos de lo que se cocinaba en el gourmet literario de otras latitudes. Hoy se establecen vínculos distintos, se disemina la literatura y puede ser consultada cualquier obra en cualesquier idioma. El Internet es la vía inmediata para difundir una idea, un sueño o un indefenso lamento.
Por ejemplo, la convocatoria de este certamen tuvo como palomas mensajeras a infinidad de cibernautas que la reenviaron de un sitio a otro. Es esta la noble faena de la tecnología y la verdadera globalización, no aquella que los poderes económicos intentan establecer desde un fondo monetario de desmedido fondo.
Grupos e individuos trabajan en defensa de la palabra. Hay páginas dedicadas a autores, archivos documentales, archivos de audio, videos, muestras colectivas, radio en vivo, videoconferencias, videoblogs y hasta modestos blogs o bitácoras. Igualmente podemos saber sobre un escritor danés de veinte años que recurrir a los clásicos o a las obras prohibidas. En esta urdimbre circulan, por supuesto, también dudosas calidades y otras en absoluto nefastas con las cuales hay qué tener cuidado.
Yolanda Castaño es una poeta de treinta años que vive en Galicia. En segundos podemos ir a su página web, leer su poesía en gallego o en castellano, contactarnos y charlar con ella. Lo que ahora haré es uno de los prodigios de la comunicación y de la palabra misma. En Galicia son las tres de la madrugada. Yolanda duerme, supongo. A nueve mil kilómetros, en un teatro donde ella nunca ha estado, alguien lee uno de sus poemas:

Dame un hogar y sanaré tus espaldas.
Tus labiales alabanzas las alabanzas únicas.
Así quiero que me cuentes cómo y cuánto me buscaste
y que así rememores todos los nombres de la ausencia,
de cuando éramos aún tan remotos cara a cara
y que queden sepultados bajo el cemento del olvido.
Y yo
hago una cueva para ti en el
vano de mi abrazo,
en la sima de mis brazos
en el régimen feudal del hueco de mi regazo.
La devoción enfermiza
que dormía en una caja pequeñita con un diagrama.
Y ahora la omnipresente resonancia de tu frente,
y la íntima estancia donde nadie es más que tú.
También tú en la viva esfera hiciste una ofrenda,
aquella sonora y álgida quietud de tu castillo.
Soy la Cristiana.
Hoy me decían que las cosas oscuras son cosas terribles.
Tacho las líneas, cierro los libros, tengo derecho a un ejército.
Deseo mecerlos, los nombres brutales que me dabas, mecerlos de nuevo.
Juntos dejamos caer nuestras diplomaturas con el mundo.

Cuándo callarán.
Mi nombre es Cristiana.

La palabra y la literatura deben fluir, despotricarse por el mundo, ya sea en los medios impresos, en los electrónicos y, por supuesto, en la voz misma, como acabamos de hacerlo con el texto de Yolanda Castaño. Solo hay qué señalar una cosa: ni el Internet ni otro medio podrán separarnos del amoroso libro y de su erótica bondad. El libro tiene alas y nosotros anhelamos el vuelo.
Hace unos meses, un grupo de jóvenes chilenos conmemoraron los setenta años del bombardeo alemán al pequeño poblado de Guernica, en España. Lanzaron desde un avión miles de poemas de paz que la gente recibió y leyó con emoción. Hoy estamos en este sitio por la palabra y a ella debemos tributo. Los trabajos de Claudia Barrera Gaxiola y de Carlos Augusto Tejeda han sido seleccionados como ganadores de estos juegos florales, así que yo debo callar para que este foro sea bombardeado de humanidad, como Guernica, de humanidad de Claudia y de Carlos Augusto, pues la palabra es el fundamento de lo humano. Les dejo este hermoso poema de Ernesto Cardenal, “Epitafio para Joaquín Pasos”, que popularizara hace tres décadas Joan Manuel Serrat:

Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo ni puesto,
Y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento.
Pero
Recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
Grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
Buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo
En el que un día se escribirán los tratados de comercio,
La Constitución, las cartas de amor, y los decretos.

31.7.07

No Tengo Tiempo

Uy, recordando los viejos tiempos y al buen Rockdrigo, esta rolota de antología:


Calbalgo sobre sueños, innecesarios y rotos
prisionero iluso, de esta selva cotidiana.

Y como hoja seca, que vaga en el viento,
vuelo imaginario, sobre historias de concreto.

Navego en el mar, de las cosas exactas,
fui enclavado en momentos, de semanticas gastadas.

Y cual si fuera una nube, esculpida sobre el cielo,
dibujo insatisfecho, mis huellas sobre el invierno.

Ya que yo, no tengo tiempo de cambiar mi vida,
la maquina me ha vuelto una sombra borrosa.

Y aun que soy la misma tuerca que han negado tus ojos
se que aun tengo tiempo para atrancar en un puerto.

Camino automatico, en una alfombra de estatus,
masticando en mi mente, las verdades mas sabias.
Y como lobo salvaje, que ha perdido su camino,
he llenado mis bolsillos, con escombros del destino

Sabes muy bien, manejo implacable, mi nave cibernetica,
entre aquel laberinto, de los planetas muertos.

Y cual si fuera la espuma, de un anuncio de cerveza,
Una marca me ha vendido ya la forma de mi cabeza.

Ya que yo, no tengo tiempo de cambiar mi vida
La maquiena me ha vuelto una sombra borrosa

Y aunque soy la misma tuerca que ha negado tus ojos
se que aun tengo tiempo para trancar en un puerto.

18.7.07

Los primeros


A Wendoline le llamaban Wendy. Era la primera mujer con ese nombre en el pueblo y eso la enorgullecía. Sus padres estuvieron buscando un auténtico nombre durante los nueve meses del embarazo para no llamarla “María” o “Guadalupe”. Desde que llegaron los pioneros al pueblo dedicaron su tiempo a construir no sólo casas e iglesias sino a una lucha descarnada por ser los primeros en todo y añadir trofeos a su causa particular.
Eran también los primeros en la región, pues este pueblo, dicen los grandes, fue el primero fundado a orilla del camino, el primero en cantidad de hombres cultos, la cuna del mundo vaquero y el primero en ver pasar el cometa Shutenberg.
Cada persona que llegaba de otro sitio decía ser el primero, pues no conocía el “antes” y anhelaba ofrecer su nombre a una placa conmemorativa en cualquier calle o plaza. Igual hubiera llegado otra Wendy y asumiría su primacía temporal. Algunos organizaban grupos culturales diciéndose los primeros, aunque el alcalde insistía que el primero fue su ateneo de borrachos reunidos cada sábado en el club. Otros pusieron el primer bar o la primera “escuela de calidad”. Otros decían haber introducido las artes marciales o el rock and roll.
Wendy siempre se preocupó por ser la alumna que más temprano llegaba a la escuela y la primera en clase. Siempre obtuvo primeros lugares en declamación y en geografía aunque otros alumnos eran primeros en ciencias exactas o en informática. Cuando se casó con su primer amor, fue la primera novia que bailó la víbora de la mar y su esposo tuvo por primera vez la ocurrencia de que le pegaran billetes durante el vals.
Una tarde de viernes la tragedia se acomodó en el pueblo. El primer circo había llegado y salieron todos a verlo. Wendy saludaba el paso de la comparsa, empujada por la muchedumbre curiosa. Al acercarse al carretón de los tigres, su vestido se atoró en un astillón de la rueda y esta lo fue enredando. En un jalón que nadie pudo detener fue arrastrada al suelo y la llanta pasó por su cuerpo como si nada. La gente gritó con pavor. No alcanzaron a darle auxilio. Wendy se había convertido en la primera muerta vial. Eso le dio fama en toda la región. En su tumba fue erigido un bello obelisco con guirnaldas que era visitado por propios y foráneos.
Cincuenta años después, cuando el cementerio estaba saturado, la tumba de Wendy fue la primera en ser destruida. El obelisco se vino abajo de un golpe oficial y el cuerpo de la mujer fue llevado a la fosa común. No había ya quién lo reclamara y era necesario sepultar al tío del primer edil.

8.7.07